Las empresas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, operadoras del proyecto petrolero Sea Lion en las Islas Malvinas, respondieron a las medidas anunciadas por el presidente Javier Milei contra las compañías que participen en la explotación de recursos naturales en el archipiélago.
En un comunicado conjunto, las compañías minimizaron el alcance de las sanciones argentinas y aseguraron que “no se espera que los recientes acontecimientos tengan efectos materiales” sobre las actividades de Sea Lion ni sobre el cronograma previsto para el desarrollo del proyecto.
Las empresas sostuvieron además que las licencias que poseen para operar en la zona fueron otorgadas legalmente por el gobierno de las Islas Malvinas y cuentan con el respaldo “total y continuo” del Gobierno del Reino Unido.
El proyecto apunta a comenzar a producir petróleo en 2028
Sea Lion se encuentra en la Cuenca Malvinas Norte, aproximadamente 220 kilómetros al norte de las islas. El proyecto está liderado por la británica Rockhopper Exploration, que posee el 35%, y la israelí Navitas Petroleum, que controla el 65% restante.
Las compañías avanzaron con la decisión final de inversión para la primera etapa del desarrollo, que contempla una inversión estimada de unos US$1.800 millones y una producción proyectada de alrededor de 50.000 barriles diarios. El inicio de la extracción está previsto para 2028.
La respuesta a las medidas de Milei
El Gobierno argentino considera que la explotación de hidrocarburos en las islas constituye una actividad no autorizada y anunció un paquete de medidas para intentar frenar el desarrollo del proyecto.
Entre las iniciativas se encuentra un decreto para acelerar los procedimientos sancionatorios previstos por la Ley 26.659 y un proyecto que busca endurecer las penas para las empresas involucradas, además de impedirles contratar con organismos públicos y empresas privadas en la Argentina.
Sin embargo, Rockhopper y Navitas remarcaron que las medidas argentinas no modificarían, por el momento, sus planes operativos. Ambas compañías ratificaron que continuarán adelante con el proyecto de acuerdo con el calendario establecido.
La disputa vuelve a colocar al yacimiento Sea Lion en el centro de la tensión entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, mientras el Gobierno de Milei busca utilizar herramientas diplomáticas, legales y económicas para impedir la explotación de los recursos naturales del área.



