Un informe privado reveló que el 30,5% de las personas que renegociaron sus deudas durante 2026 volvió a entrar en mora. La tasa de morosidad nacional alcanzó el 19,49% en agosto.
La situación financiera de los hogares argentinos continúa mostrando señales de tensión. Un nuevo informe del Mapa de la Deuda reveló que casi un tercio de las personas que refinanciaron sus deudas durante 2026 volvió a caer en mora, lo que evidencia las dificultades para lograr una recuperación financiera sostenida.
De acuerdo con el relevamiento, el 30,5% de quienes realizaron una refinanciación volvió a registrar incumplimientos, mientras que solamente el 18,9% logró una mejora efectiva de su perfil financiero después de renegociar sus compromisos.
El dato se conoce mientras la tasa de mora a nivel nacional llegó al 19,49% en agosto, según el mismo informe.
Refinanciar no siempre alcanza
Los resultados muestran que la refinanciación puede funcionar como un alivio inmediato para quienes acumularon deudas, pero no necesariamente resuelve el problema de fondo.
El informe advierte que una parte importante de quienes renegocian sus obligaciones vuelve a tener dificultades para cumplir con los nuevos compromisos. De esta manera, la deuda puede terminar postergándose en lugar de solucionarse de manera definitiva.
La tendencia también había sido advertida por otros relevamientos. Un informe de Econviews publicado en septiembre había detectado que, entre los deudores que lograron regularizar su situación y pudieron ser seguidos durante al menos un año, el 48,5% volvió a caer en mora dentro de los 12 meses.
Santa Cruz encabeza el ranking
El informe más reciente también mostró diferencias importantes entre las provincias. Santa Cruz registró la mayor tasa de morosidad, con el 26,75%, mientras que el promedio nacional se ubicó en 19,49%.
El denominado Mapa de la Deuda analiza la situación de personas físicas residentes en Argentina con obligaciones registradas en las entidades incluidas en la base. Para determinar la mora toma como referencia las situaciones 3, 4 y 5 de la clasificación utilizada por el Banco Central, correspondientes a atrasos superiores a 90 días.
Los datos reflejan así un escenario en el que regularizar una deuda no siempre significa haber recuperado la estabilidad financiera, especialmente cuando los ingresos continúan siendo insuficientes para afrontar los nuevos planes de pago.



