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Sociedad

Llegar tarde siempre tiene una explicación: qué dice la psicología

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La impuntualidad no siempre responde a una falta de organización. Especialistas señalan que puede estar relacionada con la personalidad, el perfeccionismo, la ansiedad, los hábitos e incluso el ritmo biológico de cada persona.

Llegar 15, 30 o incluso más minutos tarde puede convertirse en una conducta habitual. Aunque muchas veces se interpreta como falta de respeto, desorganización o poco compromiso, la psicología plantea que detrás de la impuntualidad pueden existir diferentes factores.

El psicólogo español Dany Blázquez explica que existen determinados rasgos de personalidad que pueden favorecer una mayor o menor puntualidad. Si bien cada persona nace con un determinado temperamento, la personalidad se desarrolla y también puede modificarse a través de los hábitos y la educación.

Perfeccionismo que termina jugando en contra

Uno de los aspectos más llamativos es la relación entre perfeccionismo e impuntualidad.

Según el especialista, las personas puntuales suelen presentar mayores niveles de lo que se denomina escrupulosidad, un rasgo relacionado con la responsabilidad, el autocontrol y la capacidad de cumplir con los compromisos asumidos.

En cambio, algunas personas impuntuales pueden ser muy perfeccionistas, pero de una manera diferente. Se concentran tanto en terminar una tarea de determinada forma que terminan retrasando todo lo demás.

Por ejemplo, alguien puede proponerse ordenar la casa antes de salir, terminar un trabajo pendiente o revisar varias veces que todo esté preparado. La búsqueda de que todo quede perfecto termina haciendo que llegue tarde a una cita.

Ansiedad, control y reloj biológico

La impuntualidad también puede estar relacionada con la ansiedad. En determinadas situaciones, retrasar la llegada puede funcionar inconscientemente como una forma de postergar un momento que genera incomodidad o estrés.

También puede aparecer como una manera de sentir cierto control. Cuando una persona siente que tiene poco poder de decisión en otros ámbitos de su vida, hacer esperar a los demás puede proporcionarle, aunque sea de manera inconsciente, una sensación de autoridad.

Otro factor señalado por los especialistas es el ritmo circadiano. Las personas con un perfil más matutino suelen tener mayor facilidad para despertarse temprano y organizar sus actividades durante las primeras horas del día. En cambio, quienes tienen un perfil más vespertino pueden presentar mayores dificultades para cumplir horarios muy temprano.

¿La impuntualidad puede cambiar?

La respuesta es sí. Los especialistas sostienen que, aunque existen factores biológicos y psicológicos que pueden influir, la puntualidad también es un hábito que puede entrenarse.

Planificar con mayor anticipación, calcular correctamente los tiempos de traslado, evitar sumar tareas justo antes de salir y establecer márgenes de tiempo pueden ayudar a modificar el comportamiento.

En definitiva, llegar tarde de manera recurrente no necesariamente significa que una persona sea irresponsable o que no valore a los demás. Puede ser el resultado de una combinación de personalidad, hábitos, emociones y dificultades para administrar el tiempo.

La buena noticia es que la impuntualidad no tiene por qué ser una característica permanente: puede modificarse con conciencia, organización y disciplina.

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