El fenómeno de El Niño ya se encuentra activo y las proyecciones climáticas anticipan que podría fortalecerse durante los próximos meses, con especial atención puesta en la primavera y el verano. El escenario incrementa el riesgo de lluvias abundantes y eventos meteorológicos extremos en distintas regiones del país.
El último informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) señala que las condiciones del sistema ENOS son consistentes con una fase cálida o El Niño y estima una probabilidad cercana al 100% de que se mantenga durante el trimestre julio-agosto-septiembre de 2026.
En paralelo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que la mayoría de los modelos prevé un episodio de intensidad al menos moderada, con posibilidades de que llegue a ser fuerte. Las proyecciones globales muestran además un rápido calentamiento del Pacífico ecuatorial, uno de los principales indicadores utilizados para seguir la evolución del fenómeno.
El Niño modifica los patrones habituales de circulación atmosférica y puede favorecer, en determinadas regiones, períodos con precipitaciones más frecuentes o intensas. Sin embargo, no significa que todos los episodios de lluvia serán extremos ni permite anticipar tormentas específicas con varios meses de anticipación .
El Litoral, entre las zonas bajo seguimiento
Para el trimestre julio-agosto-septiembre, el pronóstico climático del SMN establece una mayor probabilidad de lluvias superiores a las normales sobre el norte del Litoral , mientras que para buena parte del norte argentino las precipitaciones se ubicarían inicialmente dentro de los valores habituales.
La atención, sin embargo, está puesta especialmente en los meses siguientes, cuando los modelos internacionales proyectan un mayor fortalecimiento de El Niño. En ese contexto, provincias como Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones, Santa Fe y Entre Ríos mantienen bajo vigilancia la evolución de las lluvias y de los principales cursos de agua.
Uno de los principales riesgos asociados a períodos prolongados de precipitaciones es la saturación de los suelos, que puede favorecer anegamientos y complicar el escurrimiento del agua. También existe preocupación por eventuales crecidas de ríos y riachos, especialmente en localidades ubicadas en zonas bajas o cercanas a grandes cuencas.
El escenario también será seguido de cerca por el sector agropecuario. Una mayor disponibilidad de humedad puede favorecer determinados cultivos, pero los excesos hídricos pueden dificultar las labores rurales, afectar caminos y generar problemas sanitarios en la producción.
Chaco refuerza la limpieza de desagües y canales
Ante las perspectivas climáticas, en Chaco se realizan operativos preventivos de limpieza y mantenimiento de desagües, canales y cauces en distintos puntos de la provincia , con el objetivo de mejorar el escurrimiento y reducir el riesgo de anegamientos frente a lluvias intensas.
Entre las intervenciones recientes se encuentra la limpieza del riacho Arazá, en Barranqueras , donde Vialidad Provincial trabaja junto con la Administración Provincial del Agua (APA) y otras áreas del Gobierno. Las tareas fueron definidas dentro de las medidas preventivas ante la evolución de El Niño y buscan retirar obstrucciones y aumentar la capacidad de drenaje.
La Provincia también mantiene esquemas de contingencia hídrica y coordinación con municipios, Protección Civil y organismos técnicos para intervenir ante situaciones meteorológicas adversas. Entre las acciones contempladas se encuentran el bombeo preventivo, el control de lagunas y sistemas hídricos y la limpieza de sectores que pueden dificultar la evacuación del agua.
Los especialistas remarcan que las tendencias estacionales deben complementarse con los pronósticos diarios y semanales. Por esa razón, ante el fortalecimiento de El Niño, será clave seguir las actualizaciones y alertas del Servicio Meteorológico Nacional, especialmente a medida que se acerquen la primavera y el verano.
Fuente: Datachaco



