Investigadores de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) desarrollaron un innovador yogur en polvo elaborado a partir de leche de cabra y pitaya roja, dos materias primas provenientes de productores de la provincia.
El proyecto se lleva adelante en el Laboratorio I.De.AR (Ingeniería para el Desarrollo de la Agroindustria Regional), perteneciente al Centro de Investigación en Tecnología de Alimentos de la Facultad de Ingeniería. El trabajo está encabezado por la doctora ingeniera Silvina Maldonado y el licenciado Juan Pablo Soruco.
El producto se prepara con leche de cabra descremada y extractos de pitaya roja. Según explicaron los investigadores, no contiene azúcar y utiliza edulcorantes hipocalóricos. La fruta, además de aportar el característico color rosado, permite incorporar compuestos con capacidad antioxidante.
Un yogur que se transforma en polvo
El proceso comienza con la pasteurización de la leche de cabra y su posterior fermentación láctica para obtener el yogur. Luego, el alimento atraviesa un proceso de secado por spray, una tecnología que permite retirar gran parte del agua y convertirlo en polvo.
Para consumirlo, el producto debe ser rehidratado en las proporciones correspondientes. Una vez reconstituido, los investigadores estiman que aportaría entre 8 y 10 gramos de proteínas por porción, además de calcio.
Otra de sus posibilidades es utilizarlo como ingrediente para preparar postres y otras elaboraciones alimentarias.
Materias primas de productores jujeños
Uno de los objetivos centrales del proyecto es agregar valor a las producciones regionales. La leche de cabra utilizada proviene de productores de la Quebrada, mientras que la pitaya roja es obtenida de productores de Yuto.
El desarrollo ya fue realizado tanto a escala de laboratorio como en planta piloto, por lo que podría avanzar hacia una etapa de transferencia tecnológica si alguna empresa u organismo estatal se interesa en su producción. Por el momento, no se trata de un alimento disponible comercialmente de manera masiva.
Una alternativa con mayor vida útil
Una de las principales ventajas del formato en polvo es que permitiría extender considerablemente la conservación respecto de los yogures frescos. El equipo estima que podría alcanzar una vida útil de al menos seis meses, aunque la duración definitiva dependerá de factores como el envasado y las condiciones de almacenamiento.
Esta característica podría facilitar su distribución hacia zonas alejadas o lugares donde existen dificultades para mantener la cadena de frío.
El desarrollo representa así una combinación entre investigación científica, innovación tecnológica y aprovechamiento de materias primas locales, con el objetivo de transformar productos regionales en alimentos de mayor valor agregado.



