A pocas semanas de una de las fechas con más ventas de juguetes del año, un caso volvió a poner en el centro de la escena los controles de seguridad sobre estos productos.
La Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial avanza con el retiro del mercado de un juguete importado que incumple, y por lejos, los límites permitidos para una sustancia tóxica.
Cuatro veces más benceno del permitido
El producto en cuestión es el “Squeezy Dumpling”, denunciado por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete en el marco del Decreto N.° 274/2019 de Lealtad Comercial.
Los análisis detectaron benceno en concentraciones que cuadruplican el límite que fija la legislación argentina. La sustancia puede ingresar al organismo por inhalación o por simple contacto con la piel, sin necesidad de que el chico se lleve el juguete a la boca.
A ese riesgo químico se suman otras irregularidades: el juguete no tiene el Marcado de Conformidad, no identifica quién lo importó y tampoco trae las advertencias de seguridad traducidas al castellano. Según la denuncia, se vendía tanto en plataformas digitales como en comercios físicos de todo el país.
Desde la cartera de Defensa del Consumidor confirmaron que ya se está tramitando el retiro y que se alertó a las autoridades provinciales para que refuercen la fiscalización.
Qué mirar antes de comprar un juguete
Para elegir un producto confiable, el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) recomienda buscar siempre la marca de seguridad “S”, correspondiente a la Secretaría de Comercio de la Nación (Resolución N° 163/2005), que certifica que el juguete pasó los controles de diseño y construcción exigidos. El propio IRAM es el organismo autorizado para verificar el cumplimiento de esas normas y el contenido de ftalatos, sustancias presentes en algunos plásticos.
Entre las recomendaciones generales figuran elegir juguetes acordes a la edad del chico —evitando piezas muy pequeñas en el caso de los más chiquitos—, leer las instrucciones del producto y revisar que no tenga pinturas, polvos o partículas sueltas que puedan aspirarse.
El riesgo silencioso de las pilas botón
Otro punto de atención, menos visible pero igual de serio, son las pilas de botón que traen algunos juguetes y aparatos de uso diario. “Las pilas de botón tragadas quedan en el esófago. Los chicos que las ingieren pueden tener síntomas muy inespecíficos al principio. Esto puede retrasar la atención médica y empeorar el pronóstico”, explicó el pediatra y gastroenterólogo infantil argentino Julián Martín Fernández (M.N. 121.232).

El especialista recomienda mantener esas pilas —y los objetos que las contienen, como controles remotos, relojes o calculadoras— fuera del alcance de los chicos, no dejarlas sueltas por la casa y no permitir que jueguen con ellas. Ante la sospecha de que un chico haya tragado una, aconseja acudir de inmediato a la guardia pediátrica, no intentar retirarla metiendo la mano o algún objeto en la boca y no dar líquidos ni alimentos, porque eso puede complicar una eventual endoscopía o cirugía.
Fernández destacó además que algunos fabricantes ya incorporan un recubrimiento con bitrex, la sustancia más amarga conocida, para que el chico la escupa apenas se la lleva a la boca, y que distintos países exigen packagings con compartimentos más difíciles de abrir. Aun así, remarcó: “Nunca es suficiente todo lo que tenga que ver con la prevención de estos casos”.



