Santiago Viola, el número dos del Ministerio de Justicia, viajó la semana pasada a Estados Unidos para presenciar el Mundial de Fútbol. El sábado estuvo en una platea baja del estadio de Kansas City para asistir al triunfo del seleccionado argentino sobre Suiza.
La estadía del funcionario, que en principio iba a ser solo por el fin de semana, se extendió por ocho días y regresará el viernes próximo, según informaron a LA NACION desde su entorno. “Se pidió licencia”, justificó un vocero del Ministerio de Justicia, que está a cargo de Juan Bautista Mahiques. La licencia es de cuatro días, desde este lunes al viernes próximo.
Viola viajó el jueves pasado en un vuelo de Aerolíneas Argentinas rumbo a Miami, donde tiene familiares. La entrada para los cuartos de final la compró por reventa [en Estados Unidos la reventa de tickets es legal y existen canales oficiales para su comercialización], aunque se desconoce cuánto abonó. Desde su entorno aseguraron que todos los gastos corrieron por cuenta propia.
La orden no escrita, emanada de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, era una sugerencia clara: ni el Presidente ni ningún miembro del gabinete estarían, entre el 11 del mes pasado y el próximo domingo 19, en los Estados Unidos para ver, in situ, a la selección nacional en la Copa Mundial.
Una “excepción”, con aviso previo, se hizo con Viola, viceministro de Justicia y representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, quien fuera fotografiado este sábado en Kansas, vestido con la camiseta argentina. La imagen que sorprendió a buena parte del Gobierno, aunque Viola –también apoderado de La Libertad Avanza a nivel nacional- dio aviso en su ministerio sobre sus planes y no fue vetado por su jefa política, la secretaria general de la Presidencia.
“Se fue por el fin de semana de feriado con la familia. El papá vive en Miami, y el viernes está de regreso”, informaron en las cercanías del viceministro, que asumió su cargo en marzo. Viola, que responde a la hermana del Presidente, reemplazó a Sebastián Amerio, cercano al asesor presidencial Santiago Caputo, quien perdió influencia con la llegada de Mahiques y Viola a ese ministerio. Consultado por LA NACION, Viola prefirió no responder.
Desde la Casa Rosada explicaron que, en este caso, y a diferencia de lo ocurrido en la Copa América de 2024, no hubo una orden concreta de no viajar. Pero destacaron que tanto el presidente Javier Milei como la secretaria general de la Presidencia “rechazaron todas las invitaciones que cursaron la FIFA y otras entidades” para presenciar los partidos del mundial, incluida la final, prevista para el domingo 19 y que podría disputar la selección nacional si derrota este miércoles al seleccionado de Inglaterra.
La misma postura –destacaron en Balcarce 50- tomaron los ministros, varios de los cuales no esconden su pasión por el futbol y tenían posibilidades de viajar, aunque se quedarán con las ganas. “Nadie va a viajar ni a ver los partidos que vienen”, agregaron las fuentes oficiales, aunque no explicaron las razones del “permiso” no escrito para Viola.
Quién es Santiago Viola
Viola trabaja codo a codo con Karina Milei desde los inicios del proyecto libertario, como apoderado de La Libertad Avanza y se presentó en los tribunales como su abogado personal en la causa por presunto espionaje contra ella.

Viola estuvo imputado en una causa en los tribunales de Comodoro Py acusado de haber plantado testigos falsos que dijeron haber visto al juez federal Sebastián Casanello en la Quinta de Olivos para reunirse con Cristina Kirchner (algo que se probó que era falso). Viola era entonces abogado defensor de los hijos de Lázaro Báez y quería correr a Casanello de la causa conocida como “la ruta del dinero K”, en la que Báez y sus hijos terminaron condenados.
En 2018, la Cámara Federal intervino en este expediente y, contra lo que había dispuesto el juez de primera instancia, lo procesó. Viola estaba imputado junto con Eduardo Daniel Miragaya, un fiscal que estuvo en la SIDE con un cargo de director durante la gestión macrista de Gustavo Arribas.
Impulsaban la causa contra Viola el fiscal Carlos Stornelli y del propio Casanello, querellante en este caso. Los camaristas que firmaron el fallo fueron Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi. Juan Bautista Mahiques se movía en aquellos tiempos para ayudar a Viola en sus traspiés judiciales.
Los testigos falsos, Gabriel Corizzo y Carlos Scozzino, declararon, bajo juramento, que vieron a Casanello en una sala de espera de la quinta de Olivos en septiembre de 2015. Sin embargo, ambos mintieron, según corroboraron el juez Rodríguez y el fiscal Stornelli. Según las pruebas reunidas, ninguno de los tres -ni Corizzo, ni Scozzino, ni Casanello- estuvieron ese día en la residencia de Olivos.
Un peritaje policial detectó 248 llamadas telefónicas entre Miragaya y Viola, con un pico en los días claves. Corizzo admitió ante Stornelli que antes de declarar se había reunido con Viola y con un “fiscal” cuya descripción física se acerca a la de Miragaya.
Sin embargo, al final, la Cámara Federal de Casación terminó cerrando el expediente, como pedía Viola. Lo resolvieron los jueces de la Sala 4 de la Casación, Mariano Borinsky, Javier Carbajo y Ángela Ledesma.
Viola es hijo de Claudia Balbín, una abogada conocida en los tribunales por sus relaciones con el mundo judicial. Integró un selecto grupo que se reunía con frecuencia en el Hotel Presidente en el que estaban, entre otros, el entonces juez Rodolfo Canicoba Corral y Miragaya. Canicoba nombró a Viola interventor en el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), cuando se investigaba al líder gremial Omar “Caballo” Suárez.
Fuente: La Nación



