Las ventas de los comercios minoristas pyme volvieron a mostrar un retroceso durante agosto y reflejaron las dificultades que atraviesa el consumo interno. Según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la actividad cayó 0,2% interanual en términos reales y se redujo 2,7% respecto de julio. En los primeros ocho meses del año, acumula una contracción del 2,4%.
El informe señala que la demanda continúa condicionada por la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de las tarifas y el endeudamiento de las familias. A esto se sumó una menor circulación de dinero luego del período de vacaciones y una reducción de los ingresos disponibles para gastos no esenciales.
En este contexto, los consumidores priorizaron productos indispensables, reposiciones necesarias y tratamientos esenciales. En cambio, quedaron nuevamente postergadas las compras de bienes durables, calzado formal y artículos de mayor valor.
Casi la mitad de los comercios asegura que su situación empeoró
El relevamiento también mostró el impacto de la situación económica sobre los propios comerciantes. El 46,5% afirmó que su actividad empeoró frente al mismo período del año pasado, mientras que el 47,4% consideró que se mantuvo sin cambios. Apenas el 6,1% de las pymes relevadas indicó que registró una mejora.
Las expectativas hacia los próximos 12 meses presentan un escenario dividido. El 42,8% espera una mejora de su situación, mientras que el 43,9% cree que permanecerá sin modificaciones y el 13,3% anticipa un deterioro.
La incertidumbre también se refleja en las inversiones: el 57,9% de los comerciantes considera que no es un buen momento para invertir. Solo el 13,5% tiene una mirada favorable sobre la posibilidad de realizar inversiones, mientras que el 28,6% todavía no tomó una posición.
Perfumería fue el rubro que más creció
No todos los sectores tuvieron resultados negativos. De los siete rubros analizados por CAME, cuatro registraron incrementos interanuales.
Perfumería encabezó las mejoras con una suba del 12,8%, seguida por Textil e indumentaria, con 6,4%; Calzado y marroquinería, con 1,2%; y Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, con 0,3%.
Por el contrario, Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles sufrió la mayor caída, con un retroceso del 4,8%. También disminuyeron las ventas de Alimentos y bebidas (-2,5%) y Farmacia (-0,5%).
Una excepción se observó en el canal digital: las ventas online de comercios que también cuentan con locales físicos crecieron 17,6% interanual y 0,4% respecto de julio.
Más costos y menos margen para los comerciantes
Del lado de los comercios, la presión también se incrementó por las actualizaciones de precios mayoristas, el aumento de los fletes y la competencia de productos importados de menor costo.
Ante una demanda debilitada y dificultades para ofrecer financiación en cuotas sin interés, los comercios recurrieron a descuentos por pago contado, liquidaciones y promociones bancarias para intentar movilizar el stock.
El escenario llevó a muchas pymes a adoptar una postura más conservadora: reducir la reposición preventiva de mercadería, administrar con mayor cautela sus recursos y postergar nuevas inversiones.
El informe vuelve a mostrar así que, pese a algunos sectores con crecimiento puntual, el consumo minorista todavía no logra recuperar un ritmo sostenido y las pequeñas y medianas empresas mantienen una fuerte cautela frente al futuro económico.



