Tras el fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, Eduardo Gómez describió desde Bogotá el impacto de la tragedia y destacó la solidaridad internacional y el acompañamiento de las comunidades de fe.
El terremoto que golpeó a Colombia volvió a poner al país frente a una situación de emergencia nacional. El movimiento, registrado el lunes 10 de agosto, tuvo una magnitud de 7,4 y afectó especialmente a distintas zonas del occidente colombiano. Las autoridades continuaban actualizando el número de víctimas mientras avanzaban las tareas de rescate.
En diálogo con Vía Radio, Eduardo Gómez relató cómo vivió el movimiento desde Bogotá y explicó que la intensidad y duración del sismo generaron una situación de enorme tensión.
“Normalmente un temblor son cuestiones de segundos, pero en este caso algunos hablan de hasta tres o cuatro minutos”, señaló durante la comunicación. Los reportes del Servicio Geológico Colombiano indicaron posteriormente que el movimiento significativo se extendió aproximadamente entre 90 segundos y dos minutos en las estaciones de registro.
Gómez explicó que se encontraba en su departamento, en un piso elevado, cuando comenzó el movimiento. Según relató, la sensación de desplazamiento fue particularmente intensa debido a la altura del edificio.
Las consecuencias fueron graves, con edificios afectados, personas fallecidas y cientos de heridos, mientras los equipos de emergencia continuaban trabajando para localizar y rescatar a quienes permanecían entre los escombros.
“Pronto nos vamos a levantar”
Frente a la magnitud de la tragedia, Gómez destacó la solidaridad recibida desde distintos países y sostuvo que Colombia atraviesa un momento en el que la esperanza y la cooperación serán fundamentales.
“Confiamos en esa capacidad de resiliencia que Dios nos ha dado a los colombianos. Pronto nos vamos a levantar”, expresó.
También agradeció particularmente el acompañamiento de Argentina y de otros países que manifestaron su solidaridad con el pueblo colombiano.
Para Gómez, la respuesta frente a la emergencia no debe limitarse a la asistencia material, sino que también debe incluir acompañamiento espiritual y humano para quienes perdieron familiares, viviendas o bienes.
Una nueva etapa política para Colombia
Durante la entrevista, el dirigente también se refirió al reciente cambio de gobierno en Colombia y a la asunción del presidente Abelardo de la Espriella, cuya ceremonia se realizó en Cali en lugar de Bogotá.
El traslado de la ceremonia de posesión a Cali había sido aprobado previamente por el Congreso colombiano, en una decisión que marcó una diferencia con el tradicional escenario de asunción presidencial en la capital.
Gómez destacó como un hecho significativo la participación de representantes de distintos sectores religiosos durante los actos institucionales y señaló especialmente la presencia de referentes evangélicos y católicos.
Según explicó, la participación del pastor Eduardo Cañas Estrada en una instancia de oración junto a representantes de otras confesiones religiosas constituyó, a su entender, una señal de apertura y de reconocimiento del papel que las comunidades de fe pueden desempeñar dentro de la sociedad.
En ese contexto, también resaltó la presencia de dirigentes vinculados al ámbito evangélico en diferentes espacios de responsabilidad del nuevo gobierno.
Fe, servicio y reconstrucción
Para Gómez, la situación que atraviesa Colombia combina dos acontecimientos de enorme trascendencia: el comienzo de una nueva etapa política y una emergencia provocada por un desastre natural.
Frente a ambos escenarios, sostuvo que la fe puede convertirse en una fuente de esperanza y compromiso con quienes más necesitan ayuda.
Durante la comunicación recordó el mensaje del Salmo 46: “Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”, y aseguró que esa convicción permite afrontar el momento con esperanza.
“Estamos muy agradecidos con la solidaridad de todas las naciones, especialmente aquellos que, como en el caso de esta radio y de la República Argentina, nos puedan acompañar con sus oraciones”, manifestó.
Finalmente, Gómez llamó a acompañar a las personas afectadas y a trabajar para que Colombia pueda recuperarse de las consecuencias del terremoto.
“Hay que llevar ayuda al necesitado, esperanza al desolado y al que está de luto, y podernos levantar como una nación”, concluyó.



