En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una investigación con sello chaqueño abre una puerta histórica para la salud neonatal. Un equipo de profesionales de la Universidad Nacional del Chaco Austral (Uncaus), junto con investigadores del Conicet, logró obtener leche materna en polvo a partir de leche humana donada y pasteurizada, un desarrollo que permitiría ampliar el acceso a este alimento esencial para recién nacidos en toda la provincia.

La ingeniera en alimentos y doctora en Ciencias Tecnológicas de los Alimentos, Mara Cristina Romero, una de las responsables del proyecto, confirmó que los estudios de laboratorio demostraron que el producto reúne las condiciones fisicoquímicas necesarias para conservarse a temperatura ambiente. “Un equipo de investigadoras e investigadores de la Uncaus y del Conicet obtuvo leche materna en polvo a partir de leche humana donada y pasteurizada, y verificó que el producto puede conservarse sin cadena de frío”, explicó Romero, investigadora adjunta del Conicet en el Instituto de Investigaciones en Procesos Tecnológicos Avanzados (Inipta).
Actualmente, en Argentina funcionan once bancos de leche humana y dos de ellos están ubicados en el Chaco. El Banco de Leche Humana “Dr. Carlos Posse”, del Hospital Julio C. Perrando, cuenta con 65 madres donantes y aumentó su recolección de cinco a casi 18 litros diarios, aunque la demanda continúa creciendo. Los resultados de esta línea de investigación serán presentados por Romero el próximo 11 de agosto, durante el cierre del 2° Congreso de Lactancia Materna, que se desarrollará en el Domo del Centenario de Resistencia.

Romper las barreras de la distancia
La investigadora explicó que la motivación principal del proyecto nació de una problemática concreta: la logística. Actualmente, toda la leche humana donada depende de una cadena de frío permanente desde la extracción hasta la llegada al recién nacido. “La leche humana donada llega hasta donde puede garantizarse el frío. En una provincia como el Chaco, con grandes distancias y caminos que muchas veces se vuelven difíciles durante la temporada de lluvias, eso deja a muchas familias afuera”, señaló Romero. El objetivo del desarrollo es que la leche materna pueda transportarse sin depender de heladeras, permitiendo alcanzar hospitales y comunidades alejadas.
Conserva sus propiedades
Sobre el procedimiento utilizado, Romero explicó que el desafío fue retirar el agua de la leche sin alterar sus componentes fundamentales. “El trabajo consiste en sacarle el agua a la leche materna sin dañarla, para que pueda viajar sin heladera”, detalló.
El proceso comienza con leche donada previamente seleccionada, controlada y pasteurizada según los protocolos vigentes. Luego es congelada a 40 ºC bajo cero e ingresada a una cámara donde la presión se reduce casi al vacío. “En esas condiciones el hielo no se derrite, sino que pasa directamente de sólido a vapor, un fenómeno llamado sublimación. El proceso dura entre 36 y 48 horas y tiene una característica fundamental: el producto nunca se calienta”, explicó.
La tecnología utilizada es similar a la aplicada en la conservación de vacunas y probióticos. Al finalizar el procedimiento se obtiene un polvo blanco amarillento, uniforme y sin grumos, que puede reconstituirse con agua estéril al momento de ser administrado.
Un desarrollo que todavía continúa
Romero aclaró que aún resta completar etapas antes de una eventual aplicación clínica. “Este es un desarrollo en curso, no un producto listo para Neonatología. Hay estudios que todavía no pudimos completar”, indicó.
Entre los puntos pendientes mencionó la determinación del contenido de inmunoglobulinas, un análisis que requiere equipamiento específico. Además, el equipo trabaja actualmente en el ensayo del secado por aspersión, una tecnología que permitiría procesar mayores volúmenes de leche. “Esa validación es la condición de entrada para cualquier uso clínico y queremos ser los primeros del país en tenerla”, afirmó la investigadora.
Fuente: Diario Norte



