Se cumplen 25 años de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, una de las jornadas más trágicas de la historia reciente de Estados Unidos. Ese día, 19 integrantes de la organización Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales y los utilizaron para ejecutar una serie de ataques coordinados.
Dos de las aeronaves fueron estrelladas contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, mientras que un tercer avión impactó contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa estadounidense. El cuarto avión, United Airlines 93, cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la aeronave.
Los 19 secuestradores estaban divididos en cuatro grupos. En cada avión había un integrante que había recibido entrenamiento como piloto y que tenía la función de tomar el control de la aeronave. El resto de los integrantes se encargó de someter a los pasajeros y la tripulación.
La mayoría de los terroristas eran ciudadanos de Arabia Saudita, mientras que también había integrantes procedentes de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Líbano.
Entre los principales responsables de la operación se encontraba Mohamed Atta, considerado el líder de los secuestradores. Atta fue quien tomó el control del vuelo 11 de American Airlines, que terminó impactando contra la Torre Norte del World Trade Center.
En los meses previos, los integrantes de la célula llevaron adelante una preparación meticulosa. Algunos viajaron a Estados Unidos con anticipación, realizaron cursos de vuelo y se instalaron en distintos puntos del país para evitar levantar sospechas.
Las horas previas a los ataques
De acuerdo con las investigaciones posteriores, varios de los integrantes de la operación llevaron una vida aparentemente normal durante las horas y días previos a los atentados. Se alojaron en hoteles, alquilaron vehículos, concurrieron a restaurantes y realizaron distintas actividades cotidianas.
Algunos de ellos también fueron registrados en casinos y establecimientos de entretenimiento. Estas actividades formaban parte de una rutina destinada a evitar sospechas y mantener un perfil bajo antes de ejecutar el ataque.
La investigación posterior permitió reconstruir sus movimientos gracias a registros de hoteles, cámaras de seguridad, llamadas telefónicas, documentos y testimonios.
Los 19 terroristas murieron durante los ataques. El atentado dejó casi 3.000 víctimas fatales y provocó profundas consecuencias políticas, militares y sociales a nivel mundial, entre ellas el inicio de la denominada “guerra contra el terrorismo” impulsada por el gobierno de George W. Bush.
A 25 años de aquella jornada, los atentados del 11 de septiembre continúan siendo recordados como uno de los acontecimientos que marcaron un antes y un después en la política internacional y en la seguridad global.



