El fenómeno de El Niño volvió a poner al dengue bajo la lupa de las autoridades sanitarias. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las condiciones climáticas asociadas al fenómeno pueden favorecer la reproducción del mosquito Aedes aegypti y aumentar el riesgo de transmisión.
La OMS considera a El Niño un “modificador del riesgo”, ya que el aumento de las temperaturas, las lluvias y la humedad puede generar condiciones favorables para la proliferación del mosquito transmisor. Sin embargo, el fenómeno climático por sí solo no implica que vaya a producirse un nuevo brote.
Argentina llega a esta nueva temporada con un escenario epidemiológico mucho más favorable que el registrado durante la histórica epidemia de 2023-2024, cuando se contabilizaron más de 583.000 casos confirmados y 419 fallecimientos.
En contraste, la temporada 2025-2026 cerró con 71 casos confirmados, de los cuales 39 fueron autóctonos, sin transmisión sostenida, casos graves ni muertes.
El Servicio Meteorológico Nacional anticipa, además, una alta probabilidad de continuidad de El Niño durante el trimestre septiembre-noviembre, con posibilidad de condiciones de lluvias y temperaturas superiores a las habituales en distintas regiones del país.
Ante este escenario, los especialistas remarcan la importancia de no abandonar las medidas de prevención. Eliminar recipientes que puedan acumular agua, mantener los patios limpios y evitar la formación de criaderos continúa siendo una de las principales herramientas para reducir la presencia del mosquito.
La advertencia también alcanza a otras enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti, como la chikungunya, por lo que el inicio de la temporada de mayor actividad del mosquito vuelve a poner el foco en la prevención y la vigilancia epidemiológica.



