La habilitación de créditos en dólares para empresas que no generan divisas por exportaciones representa uno de los movimientos financieros más relevantes del año. El Gobierno autorizó a los bancos a prestar hasta USD 6.000 millones -según el nivel actual de depósitos en divisas del sector privado- en moneda extranjera a un universo más amplio de compañías, una decisión que busca reactivar la economía y, en simultáneo, fortalecer la estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas. Sin embargo, tanto la administración libertaria como los bancos no prevén que haya un “boom” de financiamiento en moneda dura en el corto plazo.
La medida apunta a motorizar la actividad económica en un contexto de dinámica en “serrucho” que alterna subas y bajas y a “dos velocidades”, con sectores como el agro, la minería y la energía creciendo fuerte, mientras la industria, la construcción y el comercio exhiben un amesetamiento. A eso se suma que la liquidez bancaria en dólares se encuentra en niveles históricamente elevados.
Analistas coinciden en que la disposición oficial tiene un doble objetivo: facilitar el acceso al financiamiento para empresas que hasta ahora enfrentaban restricciones, y sumar oferta de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
El mecanismo obliga a las compañías que tomen créditos en dólares a liquidar los fondos en el mercado oficial, una exigencia que podría contribuir a sostener la estabilidad cambiaria
El mecanismo obliga a las compañías que tomen créditos en dólares a liquidar los fondos en el mercado oficial, una exigencia que podría contribuir a sostener la estabilidad cambiaria, sobre todo de cara a las elecciones presidenciales de 2027, y apoyar la estrategia de acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que ya concretó compras de divisas superiores a USD 13.700 millones en lo que va del año.
Tanto funcionarios como representantes de entidades bancarias proyectan que el crecimiento del crédito en dólares será moderado en el corto plazo.
El propio presidente del BCRA, Santiago Bausili, reconoció que no habrá un “boom” de otorgamiento inmediato, ya que los bancos evaluarán a conciencia los pedidos de financiamiento, con el objetivo de evitar un salto de la mora como ocurre con los préstamos en pesos a las familias.
Según datos oficiales, los depósitos en moneda extranjera rondan USD 40.500 millones, mientras que el stock de préstamos alcanza a USD 24.700 millones. A modo de referencia, en noviembre de 2023 los depósitos sumaban USD 14.243 millones y el crédito en dólares apenas superaba 3.747 millones. La obligación de liquidar en el MLC los dólares obtenidos por las empresas ofrecerá una oferta transitoria de divisas, según analistas.
No habrá un “boom” de otorgamiento inmediato, ya que los bancos evaluarán a conciencia los pedidos de financiamiento, con el objetivo de evitar un salto de la mora (Bausili)
Hasta este cambio regulatorio, el financiamiento en dólares estaba restringido principalmente a compañías con ingresos directos en esa moneda, un legado de las normas macroprudenciales establecidas tras la crisis de 2001. El esquema tradicional se concentraba en empresas exportadoras o firmas que podían ofrecer garantías respaldadas por flujos de divisas. Ahora, la nueva normativa extiende el acceso a cualquier persona jurídica, lo que amplía el universo de potenciales tomadores y modifica el mapa del crédito bancario.
Según Invecq Consulotres, la flexibilización podría permitir que hasta USD 6.000 millones ingresen al circuito de préstamos en moneda extranjera, cifra equivalente al 24% del stock actual de financiamiento en divisas.
La consultora que dirige Esteban Domecq destacó que el efecto final dependerá de la demanda efectiva, pero advirtió que el requisito de liquidar los dólares en el MULC podría incrementar la oferta en el mercado oficial y contribuir a reducir tensiones cambiarias. “El efecto cambiario sería mayor y el impacto sobre la actividad se irá produciendo en forma gradual”, sostuvieron los analistas.
Un análisis de la consultora Eco Go coincidió en que la reforma normativa libera potencialmente hasta USD 6.500 millones sobre la base del stock actual de depósitos en dólares. Sin embargo, aclararon: “En lo inmediato, el efecto de esta medida será marginal, con un stock de crédito en dólares equivalente al 57% de los depósitos en dólares totales”. Bajo su perspectiva, los incentivos actuales no parecen alineados para que los bancos amplíen de manera sustancial el crédito a plazos más largos, lo que limita el alcance inicial de la medida.
Un reporte de GMA Capital aportó otro ángulo sobre la dinámica sectorial. La ALyC destacó que la relación de préstamos sobre depósitos en dólares pasó del 20% a comienzos de 2024, cuando los depósitos estaban en USD 18.770 millones y los préstamos en USD 3.801 millones, al 57% actual, en un contexto en el que los depósitos prácticamente se duplicaron, impulsados por el blanqueo de capitales del primer año de gestión libertaria.
Los incentivos actuales no parecen alineados para que los bancos amplíen de manera sustancial el crédito a plazos más largos, lo que limita el alcance inicial de la medida (Eco Go)
Según GMA Capital, el Gobierno pretende que una mayor proporción de estos fondos se canalice hacia el crédito productivo, de modo que parte de los depósitos que hoy permanecen inmovilizados pueda transformarse en oferta de divisas en el mercado oficial. Así, la estrategia oficial busca fortalecer simultáneamente la intermediación financiera y la liquidez cambiaria.
Por su parte, el equipo de research del Banco Comafi subrayó que la nueva disposición implica una flexibilización respecto de los límites impuestos tras la salida de la convertibilidad, cuyo objetivo era limitar los riesgos de descalce de monedas. Conforme a la normativa actual, los bancos pueden prestar hasta el 15% de los depósitos en dólares a empresas no generadoras de divisas, siempre que liquiden esos préstamos en el mercado oficial.
“La capacidad prestable máxima de los bancos ronda los USD 7.000 millones”, calcularon en Comafi, aunque apuntaron que ese límite resulta inalcanzable en la práctica y estiman que el margen real podría ubicarse en USD 4.500 millones. Para el equipo, la modificación de la normativa podría aportar una oferta adicional de divisas, aunque prevé un impacto limitado en el corto plazo por la demanda acotada y la gradualidad que adoptarán los bancos en la implementación.
Desde SBS remarcaron que, aun con el acompañamiento de los flujos comerciales netos, un incremento en la volatilidad cambiaria y la incertidumbre política en el ciclo electoral podría reducir tanto los préstamos privados locales en dólares como las colocaciones de bonos en el exterior. De igual modo, consideraron que será fundamental monitorear la evolución de la demanda de dólares por formación de activos externos, giros de utilidades y dividendos al exterior e importaciones.
La reforma que habilita el crédito en dólares para empresas no generadoras de divisas introduce una nueva dinámica en el sistema financiero argentino. La capacidad efectiva del sistema para canalizar ese crédito dependerá de la evolución de la demanda y la estabilidad macroeconómica, en un contexto donde cada decisión en materia de liquidez y financiamiento impacta de modo directo en el mercado cambiario y en la estrategia de reservas del BCRA.
Fuente: Infobae



