El riesgo país de la Argentina superó los 900 puntos y acumuló un incremento de más de 500 unidades en apenas cuatro meses. El indicador, que había alcanzado mínimos cercanos a los 400 puntos en julio, volvió a escalar y mostró un deterioro mucho mayor al registrado en otros países de la región.
Según un análisis de Fundación Mediterránea, cerca del 60% de la suba responde a factores internos. Entre ellos aparecen la incertidumbre política de cara a las elecciones de 2027, las dudas sobre la continuidad del programa económico y la dificultad para fortalecer las reservas internacionales.
Los especialistas también advierten que la Argentina tiene una mayor sensibilidad ante los movimientos de los mercados internacionales debido a su historial de incumplimientos de deuda y a la limitada participación de inversores extranjeros en sus bonos.
En comparación, Brasil mantiene un riesgo país cercano a los 200 puntos, mientras que Paraguay cerró la última jornada en 146 unidades. La diferencia refleja que, además de los factores externos, existen preocupaciones específicas sobre la economía argentina.
Si bien el Gobierno sostiene el superávit fiscal y mantiene el compromiso con los pagos de deuda, los inversores consideran que esas señales ya están incorporadas en los precios y esperan avances en la acumulación de reservas, la recuperación de la actividad económica y los ingresos de los trabajadores.
De esta manera, la evolución del riesgo país vuelve a poner en evidencia los desafíos que enfrenta la Argentina para recuperar la confianza de los mercados y acceder nuevamente al financiamiento internacional.



