El fenómeno climático de El Niño podría alcanzar una intensidad histórica hacia fines de 2026. Según las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe un 75% de probabilidad de que el episodio supere la intensidad de los registrados desde 1950, lo que genera preocupación por sus posibles efectos en distintas regiones del país.
El pronóstico señala que el fenómeno continuaría fortaleciéndose durante el último trimestre del año. El calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial modifica los patrones atmosféricos y puede favorecer cambios significativos en las temperaturas y las precipitaciones.
En el noreste argentino, especialmente en el Litoral, el foco está puesto en la posibilidad de lluvias superiores a los valores normales. Corrientes, Misiones y sectores de Chaco aparecen entre las zonas que requieren especial atención por los posibles efectos sobre los ríos y las áreas vulnerables a inundaciones.
El incremento de las precipitaciones podría provocar crecidas en las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, además de complicaciones en zonas urbanas y rurales con dificultades de drenaje. Sin embargo, los especialistas advierten que la presencia de El Niño no implica lluvias constantes ni garantiza que se produzcan inundaciones en todas las localidades.
La probabilidad del 75% corresponde a la posibilidad de que el fenómeno alcance una intensidad excepcional, no a la probabilidad de que ocurran inundaciones en una región determinada. Para anticipar los impactos locales será necesario seguir los pronósticos estacionales y las actualizaciones del Servicio Meteorológico Nacional.
De esta manera, el norte argentino permanece bajo seguimiento ante un escenario climático que podría influir en las condiciones meteorológicas durante los próximos meses, por lo que se recomienda prestar atención a los informes oficiales y a las alertas vigentes.



