Sociedad

Ariel Diaz (Presidente de la Federación de Pastores Evangélicos): “Bajar la edad de imputabilidad no resuelve el problema”

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Ariel Díaz, referente de FAPE y con 12 años de trabajo en contexto de encierro, advirtió que el debate sobre bajar la edad de imputabilidad se está dando “como pantalla política” sin infraestructura ni políticas de prevención. Reveló datos alarmantes sobre educación, oficios y consumo dentro de las cárceles, y reclamó inversión urgente en rehabilitación, deporte y oportunidades reales para los menores.

En pleno debate nacional por la baja de la edad de imputabilidad, Ariel Díaz —referente de FAPE y con más de una década de trabajo en contextos de encierro— aportó una mirada distinta: desde la experiencia directa en cárceles, institutos de menores, comisarías y alcaldías de todo el país.

En diálogo con el periodista Darío, Díaz remarcó que su organización lleva 12 años trabajando dentro del sistema penitenciario y actualmente cubre 78 unidades en todo el país, lo que les permite manejar datos concretos sobre la realidad de los detenidos.

“Hoy estamos cubriendo unas 78 cárceles de todo el país… manejamos estadísticas, números reales”.


125.000 detenidos y un dato demoledor: “El 45% no sabe leer ni escribir”

Díaz señaló que, con una población penitenciaria estimada en 125.000 detenidos a nivel nacional (datos 2025), los números reflejan un problema estructural que excede lo penal.

“El 45% de los que están detenidos no saben ni leer ni escribir. Ese es un termómetro”.

A ese dato se suman otros dos indicadores preocupantes:

  • 30% no tiene oficio (“por eso salieron a delinquir”)
  • más del 30% estaba desocupado al momento de delinquir

Para Díaz, la lectura es clara: educación deficiente, falta de formación laboral y ausencia de empleo.


Consumo: “La mayoría tiene problemas de sustancias”

Consultado específicamente por el consumo de drogas al momento del delito, Díaz fue directo:

“La mayoría… la mayoría tienen problemas de consumo”.

Y advirtió que el problema no está limitado a la cárcel:

“Es un problema social… en los barrios, en todos los estratos sociales”.

Incluso planteó una reflexión inquietante:

“Si tenés dentro de la cárcel un 50% que no sabe leer ni escribir, imaginá cuántos tenés afuera”.


Reincidencia y abandono: “Salen y en tres o cuatro horas vuelven a caer”

Díaz sostuvo que el castigo, tal como está diseñado hoy, no genera reinserción y termina alimentando un circuito repetitivo.

“Ellos salen en libertad y en tres, cuatro horas nuevamente terminan encarcelados porque no encontraron ningún tipo de contención”.

Y remarcó que el Estado no está preparado para sostener el “patronato de liberados”, es decir, el acompañamiento real post-pena.


Un plan de formación laboral que no fue apoyado

En un tramo fuerte de la entrevista, Ariel Díaz reveló un proyecto piloto que podría haber tenido impacto directo en la prevención del delito.

“Con el sueldo de un jubilado cubríamos 42 cursos gratuitos y podíamos becar a 3.000”.

El plan incluía a los detenidos y también a sus familias:

“Si el preso no quería estudiar, podía estudiar el hijo. Entonces empezábamos a cortar la delincuencia”.

Sin embargo, aseguró que no hubo respaldo institucional:

“Pero no tuvimos apoyo”.


El gran interrogante: si bajan la imputabilidad, ¿dónde van los menores?

Con un sistema carcelario sobresaturado —“no hay camas”, “hacinamiento”, “alcaldías en la miseria”— Díaz cuestionó la viabilidad práctica del proyecto.

“¿Dónde envías un menor?… no existe directamente”.

Y advirtió que bajar la edad sin dispositivos específicos podría empeorar todo:

“Metemos a un muchacho de 16 años por hurto… entra por tres años con adultos que quizá le enseñen a salir a lo peor”.

En ese sentido, coincidió con otras voces que señalan que la aplicación, si se aprobara, no debería ser inmediata, porque el Estado no tiene centros adecuados para menores.


“La Argentina está liberada”: droga, miedo y ausencia estatal

En una declaración contundente, Díaz sostuvo que el avance del narcotráfico es transversal y que el país está atravesado por “zonas liberadas”.

“Yo creo que la Argentina está liberada… la droga está por todos lados”.

Aun así, aclaró que no lo plantea desde el pesimismo, sino desde la urgencia.


Bukele como ejemplo y una idea clave: decisión política real

En otro pasaje, Díaz señaló que el enfoque debe ser político y estructural, mencionando el caso de El Salvador:

“Como hizo Bukele… armó un lugar para perpetua… y lugares para condenas cortas”.

Pero sostuvo que además de encierro, debe haber trabajo y formación:

“Eso es a través de la educación, a través de la formación”.


“No le dejen todo a la Iglesia”

Uno de los reclamos centrales fue hacia el Estado y la sociedad:

“Hay que trabajar en prevención… en escuelas, barrios, municipios… y no dejarle toda la responsabilidad a la iglesia”.

Y agregó una frase que sintetiza el malestar de muchas organizaciones:

“Si somos soporte, soportame”.

Además, advirtió que el voluntariado no puede sostenerlo todo:

“El voluntariado tiene fecha de vencimiento… si estás ofreciendo herramientas con gente profesional, esa gente tiene que recibir una remuneración”.


“No nos consultan”: crítica al enfoque del debate

Consultado sobre si FAPE fue convocada para aportar al proyecto, Díaz fue categórico:

“A nosotros no nos consultan… porque esto es una pantalla política”.

Y afirmó que la sociedad necesita otra cosa:

“Hoy lo que necesita la gente es otra cosa”.


Prevenir antes que castigar: deporte, oficios, educación y oportunidades

En lugar de poner el foco únicamente en el castigo, Díaz insistió en trabajar con menores desde la raíz:

“¿Con los menores cómo se trabaja? Con iniciativa, deporte, oportunidades, oficio, educación… danza, baile… con lo que haya”.

También advirtió que muchas veces el entorno familiar es tóxico o delictivo y que hay que “cortar” esos circuitos.


La experiencia en Brasil: oportunidades dentro de la favela

Sobre el final, Díaz relató una investigación realizada en Río de Janeiro, donde observó de cerca el funcionamiento de ONG que trabajan dentro de favelas con programas concretos.

“Hay organizaciones… que se encargan de darle oportunidad a aquellas personas que están dentro de la favela”.

El objetivo, dijo, es que nadie pueda justificar el delito por falta total de opciones:

“Que no puedan decir: ‘yo nunca tuve una oportunidad’”.


Un debate inevitable, pero incompleto

La entrevista dejó un mensaje claro: discutir imputabilidad sin instituciones, sin inversión social y sin dispositivos específicos para menores puede ser más peligroso que útil.

Para Ariel Díaz, la salida no está en una única ley, sino en un plan integral donde el Estado, las organizaciones y la sociedad actúen antes de que el delito sea el destino.

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