La situación política de Paraguay habría dado un giro inesperado tras una jornada de fuerte tensión institucional, en la que el presidente Santiago Peña fue destituido y posteriormente detenido, según informó el diario La Nación. El hecho representa un acontecimiento de enorme impacto para el escenario político paraguayo.
La destitución fue aprobada por unanimidad, con 44 votos a favor, luego de que el mandatario solicitara una prórroga de 72 horas para preparar su defensa, que fue rechazada por el Senado.
La crisis se desencadenó tras la intervención de Ueno Bank por problemas de solvencia, situación que afectó los depósitos de aproximadamente tres millones de personas. Peña mantenía vínculos empresariales con la entidad y fue acusado de favorecerla mediante decisiones regulatorias y el manejo de fondos públicos.
Tras su salida del poder, asumió la Presidencia el entonces vicepresidente Pedro Alliana, quien prometió impulsar medidas para compensar a los ahorristas afectados. En tanto, Peña quedó detenido y deberá comparecer ante la Fiscalía para responder por presuntos delitos de lesión de confianza, tráfico de influencias y administración en provecho propio.
El episodio marca uno de los acontecimientos políticos más importantes de la historia reciente de Paraguay y abre una nueva etapa de incertidumbre institucional y económica en el país.



