Los ciudadanos estadounidenses participan este martes de las elecciones legislativas de medio término, una votación clave que puede modificar el equilibrio de poder en Washington y condicionar los últimos dos años de gestión del presidente Donald Trump.
Los comicios son considerados un referéndum sobre la administración republicana, que llega a las urnas en medio de cuestionamientos por la situación económica, el conflicto inconcluso con Irán y los niveles de desaprobación presidencial.
En esta elección se renovarán las 435 bancas de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado. También se definirán 36 gobernaciones y cientos de cargos legislativos y locales en distintos estados.
Actualmente, los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso, pero las encuestas anticipan un importante avance demócrata, especialmente en la Cámara de Representantes. La disputa por el Senado también aparece ajustada y podría terminar con un cambio de mayoría.
Un eventual triunfo opositor limitaría la capacidad de Trump para impulsar proyectos de ley, facilitaría investigaciones parlamentarias sobre su gestión y podría dificultar la aprobación de funcionarios y jueces. Incluso, volvería a instalarse el debate sobre un posible juicio político.
Frente a este escenario, el mandatario anticipó que, si pierde el control del Congreso, podría convertirse en el llamado señor veto, en referencia a su intención de bloquear iniciativas impulsadas por los demócratas.
La preocupación también alcanza a la comunidad internacional, ya que el resultado podría repercutir en la política exterior estadounidense y en sus relaciones con otros países. Para el gobierno de Javier Milei, un revés electoral de Trump representaría un escenario de incertidumbre, debido a la estrecha alianza política y económica que mantienen ambos mandatarios.
Los resultados no se conocerán de manera inmediata. Debido a las diferencias horarias y al conteo de los votos enviados por correo, el escrutinio podría extenderse durante varios días.
La elección será determinante para establecer cuánto margen de acción conservará Trump en la segunda mitad de su mandato y cómo se reconfigurará el escenario político estadounidense de cara a 2028.



