A dos años de la puesta en marcha del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el Gobierno nacional oficializó 23 proyectos que comprometen inversiones por casi US$50.000 millones. Sin embargo, todavía no hay información pública consolidada que permita conocer con precisión cuántos dólares ingresaron efectivamente al país a través de este esquema.
El régimen, implementado en octubre de 2024, es una de las principales apuestas económicas de la gestión de Javier Milei para atraer capital privado hacia sectores estratégicos, como la minería, la energía, los hidrocarburos y la infraestructura. El programa ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios, además de estabilidad tributaria y jurídica por 30 años, para proyectos que cumplan con los requisitos establecidos.
Según datos oficiales recopilados por TN, además de los 23 proyectos aprobados por casi US$50.000 millones, hay otras 24 iniciativas en evaluación que representan cerca de US$160.000 millones en inversiones potenciales.
Cuántos dólares ingresaron efectivamente
Uno de los principales interrogantes es cuánto de ese volumen anunciado ya se tradujo en divisas que ingresaron a la economía argentina. De acuerdo con la información publicada por TN, no existe un registro público unificado y actualizado que permita seguir de manera directa los desembolsos efectivos de cada proyecto.
En abril, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, había señalado ante inversores extranjeros que entre octubre de 2025 y marzo de 2026 el ingreso neto de fondos asociado al RIGI rondó los US$760 millones, según datos del Ministerio de Economía.
Ante la falta de cifras públicas más recientes y completas, los analistas recurren a indicadores indirectos, como las importaciones realizadas por las empresas adheridas al régimen. Aunque estas compras permiten observar parte del movimiento de los proyectos, no representan la totalidad de las inversiones ejecutadas.
Las importaciones se aceleraron en los últimos meses
Un informe de la consultora EcoGo indicó que las importaciones vinculadas con proyectos del RIGI acumularon US$623,9 millones desde comienzos de 2025. De ese total, el 47,2% correspondió a compras realizadas entre julio y septiembre de 2026.
Agosto registró el máximo mensual de la serie, con importaciones cercanas a los US$142 millones, mientras que en septiembre se ubicaron en torno a los US$107 millones. Los datos fueron elaborados a partir de registros aduaneros de ARCA.
Entre las iniciativas que impulsaron las compras al exterior se encuentran el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), proyectos siderúrgicos, parques solares y emprendimientos mineros.
De todos modos, las importaciones constituyen solamente una referencia parcial: no permiten determinar por sí solas cuánto capital ingresó desde el exterior ni cuánto se desembolsó en el conjunto de las obras.
Los plazos de inversión y los beneficios fiscales, en debate
La ejecución de los proyectos depende de los cronogramas, las condiciones de cada iniciativa y los plazos previstos por la normativa. Según las estimaciones de EcoGo citadas por TN, las importaciones acumuladas hasta septiembre representaban el 2,5% de los compromisos de inversión de los proyectos aprobados y de aquellos que ya recibieron aval, pero aún no habían sido oficializados en el Boletín Oficial.
En paralelo, el régimen quedó en el centro de la discusión por el costo fiscal de los beneficios otorgados. Un cálculo de EcoGo estimó que el Estado podría resignar hasta US$8.500 millones anuales en ingresos tributarios por el esquema.
Desde el Gobierno rechazan esa interpretación y sostienen que los incentivos son necesarios para concretar inversiones de gran escala que, sin esas condiciones, difícilmente llegarían al país.
La discusión se concentra así en dos aspectos centrales: cuánto de las inversiones anunciadas se materializa efectivamente y cuál será el impacto económico de los beneficios concedidos por el Estado.
Mientras el Ejecutivo destaca el volumen de los proyectos aprobados y en evaluación, la falta de un dato público consolidado sobre los desembolsos efectivos dificulta medir con precisión el ingreso de capitales que ya generó el RIGI.



