La crisis migratoria que golpea a Ceuta dejó imágenes de desesperación, hospitales desbordados y decenas de muertos. En medio de ese escenario, trabaja el médico argentino Carlos Jordán, pediatra radicado desde hace años en África, que fue convocado junto a otros profesionales de la salud para reforzar la asistencia en la costa, donde miles de personas llegaron después de cruzar desde Marruecos.
Desde su puesto en el Centro de Salud del Tarajal, dependiente de la Seguridad Social española, Jordán participa de la atención de los migrantes apenas tocan tierra. La mayoría presenta cuadros de hipotermia, signos de ahogamiento y un profundo agotamiento físico tras la travesía.
“Ante esta emergencia nos pidieron a todos los doctores que colaboráramos asistiendo en la playa”, contó el médico en diálogo con TN.
El profesional explicó que la magnitud del operativo sanitario superó cualquier antecedente reciente. En apenas 48 horas, la ciudad recibió un flujo de personas que puso al límite toda la capacidad de respuesta.

“Los centros de salud y los hospitales están totalmente desbordados. Hay un volumen de gente que prácticamente duplicó la población de Ceuta en muy poco tiempo. Fue realmente una catástrofe sanitaria”, aseguró.
Según relató, entre los pacientes había nenes y adultos que agravaron su estado durante el cruce. “La mayoría ingresaba por hipotermia moderada o severa y muchos, lamentablemente, por ahogamiento. También vimos pacientes diabéticos, personas con crisis asmáticas, pacientes oncológicos y mujeres embarazadas de cuatro meses que habían atravesado semejante situación de estrés. Es realmente muy triste”, describió.
Jordán sostiene que la experiencia dejó escenas difíciles de olvidar, aunque no por hechos de violencia, sino por el sufrimiento silencioso de quienes llegaban exhaustos a la costa.
“Lo que más me impactó fue la necesidad de la gente. Venían buscando una promesa, el sueño de llegar a Europa. La tristeza estaba en sus ojos. Tenían hambre, frío y una pobreza enorme”, relató.
Y agregó una imagen que, asegura, todavía lo conmueve: “Aun en esa miseria eran personas buenas. No eran agresivos, no peleaban. Tenían hambre, tenían frío y permanecían callados. Eso fue lo que más me impresionó”.
Como inmigrante argentino, dijo sentirse identificado con quienes emprendieron ese viaje con la esperanza de encontrar un futuro mejor. Sin embargo, considera que muchas de esas personas fueron víctimas de falsas expectativas.

“Me impactó muchísimo el dolor de seres humanos que vienen buscando un mañana mejor. Como inmigrante, puedo sentirme un poco identificado. Pero esta situación no les sirve a ellos ni tampoco a los habitantes de Ceuta. Muchos creen que al llegar podrán ingresar al resto de Europa y obtener documentación, pero eso no ocurre. Muchos terminan perdiendo la vida detrás de un sueño que no existe”, lamentó.
Respecto del origen de la crisis, el médico sostuvo que la llegada masiva de personas no fue un hecho espontáneo y expresó su visión sobre el papel de Marruecos en los acontecimientos.
“No es casualidad que semejante cantidad de personas se haya movido en tan poco tiempo. Ese volumen de gente no se desplaza solo. Creo que fueron llevados hasta la frontera y que hubo una promoción por parte de las autoridades marroquíes. Ya hubo antecedentes de situaciones similares”, afirmó.
“Uno queda totalmente impactado por el volumen de gente y por la desesperación. Llegaban con un short o una remera mojada, descalzos, sin absolutamente nada. Tenían que pasar la noche en esas condiciones. Esa imagen es la que más me quedó grabada”, concluyó.
Fuente: TN



