Miles de personas procedentes de Marruecos cruzaron este jueves de forma masiva e irregular hacia Ceuta. Las entradas se produjeron tanto a nado como a pie por el espigón fronterizo del Tarajal y al menos diez personas migrantes murieron en el mar.
La situación desbordó a las fuerzas de seguridad en el lado español. Un cordón policial establecido a primera hora de la tarde fue retirado ante el volumen de llegadas, y los migrantes avanzaron directamente hacia el interior de la ciudad. Los sindicatos policiales SUP y Jupol denunciaron que las autoridades marroquíes “no están haciendo absolutamente nada” para frenar el paso, mientras que la Guardia Civil recuperó los cuerpos de nueve personas que murieron ahogadas al intentar cruzar a nado.
El gobierno de Ceuta reclamó al Ejecutivo central la declaración del estado de emergencia nacional y el despliegue del ejército en la frontera. España y Marruecos acordaron “revisar e implementar medidas para la entrega, lo antes posible” de los migrantes. Esta crisis también ha generado reacciones internacionales: Italia propuso cerrar el espacio Schengen a España y la Casa Blanca atribuyó la situación a las “políticas globalistas de extrema izquierda” del Gobierno de Pedro Sánchez.



