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Política

El caso Adorni profundiza tensiones en el Gobierno y complica la agenda de reformas de LLA en el Congreso

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La Casa Rosada volvió a quedar atravesada por la interna entre los sectores de Karina Milei y Santiago Caputo en medio del impacto político del caso Manuel Adorni, la falta de respaldo del frente digital oficialista y la necesidad de sostener acuerdos con gobernadores para aprobar reformas. En Balcarce 50 reconocen que la crisis del jefe de Gabinete profundizó desconfianzas que ya existían y obligó a recalcular la estrategia política para los próximos meses.

El primer foco está en la reacción digital. En el Gobierno esperaban que parte del ecosistema libertario saliera a respaldar a Adorni después de sus explicaciones patrimoniales, pero ese operativo no ocurrió con la fuerza que imaginaban. Por el contrario, sectores identificados con el oficialismo marcaron distancia, cuestionaron inconsistencias del relato y evitaron defender en bloque al ministro coordinador.

En despachos libertarios admiten que la explicación de Adorni no logró ordenar la conversación pública ni recuperar credibilidad. La lectura interna es que el jefe de Gabinete ya venía debilitado por meses de desgaste y que las contradicciones sobre su patrimonio, los ahorros no declarados y las inversiones en bitcoin hicieron más difícil pedir respaldo automático a la militancia digital. En Nación reconocen, además, que las críticas de Patricia Bullrich agravaron la percepción de falta de cohesión.

Ese episodio se da en medio de la disputa por la estructura digital de La Libertad Avanza. Karina Milei busca reforzar una coordinación propia en las provincias, con lineamientos partidarios y control territorial bajo el sello formal del espacio. Del otro lado, Las Fuerzas del Cielo y otros grupos referenciados en Caputo defienden su lógica de intervención en redes y sostienen que su valor está en dirigir la conversación pública más allá de la militancia orgánica.

La secretaria general de la Presidencia sumó ahora una nueva desconfianza sobre Caputo. En su entorno creen que el asesor presidencial trabaja en un proyecto político personal, no necesariamente como candidato, pero sí como actor con estructura propia dentro del oficialismo. La sospecha remite a las acusaciones que circularon durante la campaña de 2025, cuando sectores karinistas lo señalaron por mantener vínculos con gobernadores dialoguistas que compitieron por afuera de La Libertad Avanza.

Cerca de Karina Milei sostienen que esa experiencia no se repetirá. “Esta vez no va a estar en la estrategia en las provincias”, advierten en ese sector. La frase apunta al diseño electoral de 2027, que la presidenta de La Libertad Avanza quiere concentrar junto con Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, con el objetivo de ordenar candidaturas, sellos, fiscales, presencia territorial y acuerdos con mandatarios provinciales.

Santiago Caputo y Lule Menem se mostraron juntos tras los cruces por redes sociales (Foto: captura de X/@slcaputo).
Santiago Caputo y Lule Menem se mostraron juntos tras los cruces por redes sociales (Foto: captura de X/@slcaputo).

En el karinismo también miran con atención los vínculos que mantienen exsocios del asesor con algunos gobernadores. En ese sector sostienen que esa relación alimenta las sospechas sobre una estructura política paralela a la conducción partidaria formal. En el entorno de Caputo rechazan las acusaciones y aseguran que el asesor seguirá trabajando con Milei mientras el Presidente así lo quiera. “En este país no va a trabajar para nadie que no sea Javier Milei”, expresan cerca suyo.

La tensión no implica, por ahora, un cambio estructural en el esquema de poder. En ambos bandos descartan movimientos inmediatos de fondo y relativizan la posibilidad de nuevas salidas después de los cambios en el Ministerio de Justicia. En sectores neutrales del oficialismo recuerdan que, cuando Karina Milei negoció con el Presidente la llegada de Juan Bautista Mahiques, también pidió avanzar sobre la SIDE, pero Milei rechazó esa posibilidad.

El desembarco de Mahiques en Justicia y la salida de Sebastián Amerio, un funcionario referenciado en Caputo, ya habían alterado el equilibrio interno. En el oficialismo aseguran que, en ese momento, Milei le pidió a Caputo que siguiera dentro de la gestión. Quienes conocen el contenido de ese diálogo lo describen como “áspero” y “emocional”, pero remarcan que el asesor continuó en el esquema presidencial.

El segundo frente de preocupación es Bullrich. En Balcarce 50 admiten que la situación de la senadora “se les fue de las manos” y que hoy resulta difícil de ordenar. La exministra de Seguridad volvió a diferenciarse del Gobierno por el caso Adorni, habló de una “omisión ética” y protagonizó un cruce con el jefe de Gabinete durante la reunión de mesa política.

En el entorno de Adorni sostienen que el ministro coordinador la enfrentó porque considera que sus cuestionamientos públicos debieron haber sido planteados antes en privado. “Le dijo que primero le diga por privado lo que piensa decir en público para criticarlo. Mínimamente”, expresan en Nación. El intercambio expuso el malestar acumulado entre ambos y dejó en claro que la foto de unidad de la mesa política no alcanzó para ordenar la interna.

En el Gobierno advierten que desplazar a Bullrich ya no aparece como una opción viable. “Si se carga a Manuel, va por Javier y Karina”, expresan en un despacho oficial, en referencia al poder político que acumuló la senadora y al costo de confrontarla de manera abierta. El enojo entre ambas partes sigue siendo fuerte, pero el cálculo interno es que ya es demasiado tarde para apartarla sin abrir una crisis mayor.

Karina Milei compartió una foto de la mesa política celebrando el cumpleaños de Patricia Bullrich tras las recientes tensiones internas (Foto: X / @KarinaMileiOk).
Karina Milei compartió una foto de la mesa política celebrando el cumpleaños de Patricia Bullrich tras las recientes tensiones internas (Foto: X / @KarinaMileiOk).

El karinismo mantiene, de todos modos, un objetivo electoral: que Bullrich compita por la Ciudad de Buenos Aires. En Balcarce 50 creen que una candidatura porteña permitiría ordenar su rol dentro del oficialismo y, al mismo tiempo, despejar cualquier expectativa sobre una eventual postulación a la vicepresidencia en 2027. En la Casa Rosada la siguen considerando una figura con peso propio, pero también un factor de autonomía difícil de administrar.

La tercera pata del plan pasa por los gobernadores. El Gobierno busca cerrar acuerdos de competencia y gobernabilidad con mandatarios dialoguistas para sostener las reformas hasta marzo. No se trata necesariamente de ir juntos en las boletas, sino de evitar confrontaciones directas en algunos distritos, coordinar votaciones legislativas y mantener abierto un canal de negociación política durante la transición hacia el calendario electoral.

En Balcarce 50 apuntan a sostener entendimientos con gobernadores como Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Rogelio Frigerio, Rolando Figueroa, Alberto Weretilneck, Hugo Passalacqua, Leandro Zdero y Marcelo Orrego, entre otros mandatarios que mantienen diálogo con Interior. Diego Santilli seguirá como articulador de esa agenda, que mezcla reclamos de gestión, obras, financiamiento, reforma electoral y acompañamiento legislativo.

La Casa Rosada necesita esos acuerdos para avanzar con el Súper RIGI, la ley de lobby, la reforma electoral, los cambios en Inocencia Fiscal, el paquete desregulador y otros proyectos que quedaron atravesados por el caso Adorni. En el Gobierno reconocen que la agenda legislativa se volvió más frágil después de las críticas del PRO, la presión de la oposición por la moción de censura y las dudas de bloques provinciales.

El oficialismo también busca, como mínimo, una promesa de discusión sobre reforma tributaria para aplicarla en 2028. En Nación descartan que ese cambio pueda sancionarse antes de fin de año, pero quieren dejar encaminado un compromiso político con gobernadores para revisar impuestos nacionales, tributos provinciales y esquemas de competitividad después de 2027. El objetivo es mostrar previsibilidad ante el mercado y atar la segunda etapa del programa económico a una negociación federal.

La reforma electoral es otro eje de esas conversaciones. El Gobierno quiere modificar el sistema de PASO y analiza salidas intermedias para conseguir votos, entre ellas esquemas optativos o mecanismos que permitan compensar a gobernadores y aliados que necesitan preservar margen local. Bullrich empuja una alternativa con colectoras, mientras Santilli negocia con mandatarios provinciales que piden discutir primero obras, cajas previsionales, rutas, financiamiento y desarrollo productivo.

Fuente: TN

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