Durante la semana, el Gobierno comenzó a desactivar la bomba Manuel Adorni. Buscó que, cuando explotara, ya no produjera tanto daño. La operación fue lenta y tuvo aliados impensados. Pero todo comenzó a precipitarse en las últimas 24 horas. En el juego del poder, Adorni ya había gastado todas sus vidas.
Adorni se quedó sin escapatoria y su desenlace es inminente. La Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados había puesto en agenda para el martes próximo avanzar con el trámite de interpelación y, después de que Mauricio Macri ordenó que el PRO vote en esa dirección, Cristian Ritondo se quedó sin margen de acción. Al día siguiente, será el turno de la Comisión de Asunto Constitucionales del Senado: Patricia Bullrich le advirtió a Karina Milei que sería inevitable la remoción del jefe de Gabinete.
Hubo asimismo consultas discretas con el juez federal Ariel Lijo y el fiscal federal Gerardo Pollicita. El ministro de Justicia los conoce a ambos desde hace décadas. Pero el Gobierno también terminó por convencerse de que ahí no hay margen de maniobra. La Justicia no cree en las explicaciones contables del funcionario, a quien en agosto Pollicita le pedirá que justifique el origen e incremento de sus bienes.
La situación de Adorni se volvió tan crítica que ni los gobernadores aliados -ni siquiera la oposición más dura- quisieron asumir el rol de verdugos. En la última reunión que tuvieron Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Saénz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) con el ministro de Interior, Diego Santilli, los gobernadores le dijeron que esperaban que fuese el presidente Javier Milei quien tomase la decisión. Ellos prefieren concentrarse en administrar sus distritos.
Por eso también, anteayer, el bloque de Unión por la Patria (UxP), que conduce José Mayans, terminó siendo un aliado de Patricia Bullrich para hacer caer la sesión del Senado. Hace exactamente una semana, en este mismo espacio, anticipábamos el poco interés que tenían algunos sectores del peronismo en darle el golpe final al jefe de Gabinete. Lo que sorprendió a todos, incluidos muchos de los senadores presentes, fue que el sector más duro terminara funcionando como puente.
Bullrich buscó hacer un control de daños y darle tiempo a que fuese Milei quien tomase la decisión final, cualquiera fuese.
Durante la semana, todo se conoció a fuego lento.
En efecto, Javier Milei y Karina Milei le recortaron algunas funciones. Negociaron con los aliados, lograron postergar la interpelación y alejaron el fantasma de una inminente moción de censura.
Lo que no se podría conseguir jamás, de manera alguna, ni siquiera con la ayuda del video de Jesica Cirio y los dólares de Martín Insaurralde, es sacar el tema de agenda.
Despacito, pasito a pasito

El viernes de la semana anterior le habían quitado a Adorni la función de vocero, tarea que ya prácticamente no ejercía porque no tenía margen para enfrentar al periodismo. No había forma de que recuperara ese espacio, en el que se había desgastado.
Cinco días después, el miércoles último, Javier Ravier renunció a su banca de diputado y ayer comenzó a asumir activamente esa función. Empezó a preparar varios anuncios fuertes, principalmente vinculados al área económica, que es el principal vector de la gestión Milei.
Luego se anunció una decisión tomada una semana antes: el desplazamiento de su director de Prensa, Javier Lanari, reemplazado por Fabián Fernández, un profesional con muy buena relación con los medios y que llegó desde YPF.
Adorni, que este jueves trabajaba en la Jefatura de Gabinete coordinando la ayuda a Venezuela (Delcy Rodríguez no incluyó a Milei entre los agradecimientos), había pasado a ser un funcionario silencioso y con una autoridad maltrecha. La estrategia consistió, entonces, en correrlo del foco y recuperar la capacidad del Gobierno de comunicar sus logros.
El último operativo de contención de daños se extendió a todas las áreas.
El lunes pasado, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, acordó con Cristian Ritondo y desactivó la sesión especial que había pedido la oposición para el día siguiente. El objetivo opositor era votar la interpelación o, al menos, emplazar a la Comisión de Asuntos Constitucionales para debatir el tema. Menem se anticipó y la propia comisión se convocó para el 30 de junio.
Por eso, el martes la oposición no consiguió quórum para abrir el recinto. El peronismo expresó públicamente indignación, aunque buena parte del bloque tenía decidido no llegar a destituir a Adorni mediante una moción de censura para no darle al Gobierno un argumento de victimización.
Por eso, el miércoles pudo realizarse una sesión especial en la que los únicos que insistieron con el affaire Adorni fueron Myriam Bregman y Maximiliano Ferraro. La sesión resultó exitosa: se aprobó el pago de 170 millones de dólares a los holdouts y se dio media sanción al proyecto de super-RIGI, un régimen de estabilidad cambiaria y fiscal a largo plazo que busca atraer inversiones superiores a los mil millones de dólares en sectores de la tecnología.
Fue el resultado de un acuerdo entre Menem y los aliados —UCR, PRO y algunos diputados provinciales—, que no quieren romper la relación con el oficialismo, pero tampoco pueden aparecer frente a las cámaras votando en favor de Adorni.
El miércoles, Bullrich tomó una decisión unilateral: Adorni no deberá concurrir a la sesión del 2 de julio porque, según su interpretación, los senadores no quieren escucharlo ni interrogarlo sobre la gestión, sino interpelarlo para destituirlo. Ante la certeza de que lo castigarían con preguntas durante ocho horas, la ministra desactivó lo que podía convertirse en un momento extremadamente comprometido para el Gobierno y también para sus aliados.
Así se llegó al jueves en el Senado. A última hora, para anticiparse a la moción del PJ de votar la interpelación de Adorni, el oficialismo replicó en espejo la jugada que había hecho en Diputados: decidió que la Comisión de Asuntos Constitucionales convoque a debatir el tema el 1° de julio, un día después de que lo haga la comisión de Diputados.
Pero hubo algo más, que ni siquiera el Gobierno sabía que ocurriría. Bullrich temía que, si se alcanzaba el quórum y se abría la sesión, parte de los senadores radicales, del PRO y de los bloques provinciales terminaran empantanados en una discusión reglamentaria costosa y riesgosa sobre las mayorías necesarias para interpelarlo.
Por eso, mientras algunos libertarios estaban dispuestos a sentarse en sus bancas, ni Bullrich ni UxP lo hicieron. A diferencia de Diputados, que sí sesionó, el Senado no pudo hacerlo.
Después llegaron los cruces. Mayans responsabilizó a La Libertad Avanza por la falta de quórum y afirmó que los senadores oficialistas protegen a Adorni. Bullrich respondió que, si el bloque de UxP quiere interpelarlo, es el responsable de garantizar el quórum y sentarse en el recinto.
Una senadora provincial, en voz baja, interpretó lo ocurrido: alcanzaba con que los senadores kirchneristas se hubiesen sentado en sus bancas para que, sumados a algunos radicales y dirigentes del PRO, se abriera el debate. Pero UxP permaneció de pie y la sesión se levantó por falta de quórum.
En suma, el Gobierno logró atravesar sin mayores sobresaltos una semana que se presentaba muy complicada y ganó tiempo. Pero el costo sería altísimo: para proteger a Adorni el Senado no podría volver a reunirse por semanas, tal vez meses. Institucionalmente difícil.
La causa judicial, que hasta hace poco agobiaba a Adorni, también ralentizó su dinámica y eso podría ayuda al operativo de ganar tiempo. Todavía no concluyó el peritaje contable, que deberá ampliarse para incluir y analizar las declaraciones juradas de Adorni. Además, se pidieron decenas de informes a billeteras virtuales y plataformas de criptomonedas. Pero el fiscal Policita está íntimamente convencido de que Adorni no tiene forma de explicar todo lo que hizo.
Aunque el fiscal Gerardo Pollicita no le cree a Adorni, recién tendrá listo a fin de julio el escrito mediante el cual le requerirá que justifique el origen de sus bienes y movimientos. Solo después, si no logra demostrarlo, será llamado a indagatoria. Para ese momento, Adorni ya estará librado a su propia suerte, sin red alguna.
Dólares e inversión

Una vez más, como ocurrió en los últimos meses, las buenas noticias llegaron desde la economía. La inflación parece bajo control; hay que prestar atención a la evolución del dólar y el único factor que, a nivel macroeconómico, genera cierta incertidumbre es la inversión de capital.
Junio terminaría con una inflación de entre el 1,9% y el 2%, según calcula María Castiglione. Es decir, el índice oficial no solo sería menor al 2,1% del mes pasado, sino que además rompería la barrera psicológica del 2%. El plan de estabilización, que incluye un fuerte ajuste monetario y fiscal, está produciendo el efecto buscado.
El Indec confirmó que en el primer trimestre el PBI creció 2,3%, un dato que muestra que la Argentina sigue creciendo. Si se observan los componentes desagregados, la suba incluye un aumento del consumo del 2,7%, que comprende tanto el consumo masivo como el de productos importados y la compra de vehículos.
También crecieron las exportaciones, un 9,8%, y bajaron las importaciones, con lo cual aumentó el saldo comercial.
El componente que más llamó la atención fue la inversión, que registró una caída del 11,6%.
La oposición aprovechó el dato para señalar que ni siquiera la ley del RIGI logra atraer inversiones y activar la economía. Sin embargo, en Vaca Muerta y en varias provincias cordilleranas hay inversiones en marcha en los sectores de energía y minería. Algunas son solo anuncios que esperan ver si Milei es reelecto. Otras ya están en ejecución.
Fausto Spotorno encuentra dos explicaciones. La primera es la volatilidad que suele observarse en todas las variables durante los primeros trimestres, período en el que habitualmente no se toman decisiones nuevas. La segunda es la base de comparación, ya que en el primer trimestre de 2025 el PBI había aumentado 5,8% y la inversión había crecido 31,8%, cifras muy elevadas como punto de partida. Habrá que seguir de cerca cómo evoluciona la tendencia de la inversión en los próximos meses.
El Indec también confirmó que en abril los salarios registrados crecieron 3,5%, casi un punto por encima de la inflación de ese mes, que fue del 2,6%. El mayor incremento se concentró en el sector privado registrado, con un avance del 4%, mientras que el sector público todavía sufre el ajuste del gasto y creció apenas 2,3%, por debajo de la inflación. Y los asalariados registrados tuvieron en abril un aumento del salario disponible de 0,7 por ciento (consultora Empiria) y 0,8 por ciento (Equilibra).
En cuanto al consumo masivo, que incluye las ventas de productos empaquetados en supermercados, autoservicios, farmacias y comercio electrónico, la consultora Scentia registró una caída del 1,6% en mayo. Sin embargo, el análisis de Osvaldo del Río muestra indicadores que sugieren que el deterioro comienza a moderarse.
Por su parte, la Cámara Argentina de Comercio midió que el consumo masivo creció en mayo un 0,9% interanual y un 0,7% respecto de abril. Aunque todavía se transita una curva inferior a la de 2025, las mediciones muestran una pequeña recuperación del poder de compra en algunos nichos, sin dudas vinculada con la desaceleración de la inflación.
El otro foco de atención vuelve a ser el dólar. La moneda estadounidense llegó a los $1500, su cotización más alta desde enero y cerró la semana en1495
El dólar subió casi un 5% en el mes, bastante por encima de la inflación. Es decir, borró la ganancia del carry trade. Pero también queda por debajo de la inflación acumulada en el año, que se acerca al 15%.
El precio del dólar responde a una mayor demanda privada porque la tasa de interés es negativa. También influye el hecho de que la moneda estadounidense se apreció respecto de otras divisas y el peso siguió esa tendencia.
La pregunta más repetida es si el precio seguirá subiendo o, dicho de otro modo, si el peso argentino se depreciará aún más. Todo indica que el Banco Central se muestra muy cuidadoso y tiene herramientas para moderar la suba. Siguen ingresando dólares al organismo y continúa con las compras (ya acumuló 11.000 millones de dólares) pero esta semana redujo el volumen de compras diarias a la mínima expresión, intervino en el mercado de futuros y se desprendió de dollar linked. Una espiral del dólar se podría trasladar, aunque sea parcialmente, a los precios. Economía no lo permitirá.
Por las dudas, el ministro Luis Caputo buscó llevar tranquilidad y aseguró que hay dólares suficientes para todos: ahorristas, importadores, remesas de dividendos y pagos de deuda.
Lo que muchos economistas volvieron a plantear esta semana, a medida que bajaba el riesgo país —que el lunes llegó a 419 puntos, el nivel más bajo en ocho años—, fue la conveniencia de que Economía tome deuda en Wall Street para asegurarse de cubrir los vencimientos que, hasta fines de 2027, suman 30.000 millones de dólares.
Para afrontar esos pagos, la Argentina puede disponer de dólares ya captados mediante la emisión de bonos; acceder a préstamos bancarios garantizados por organismos internacionales; utilizar repos del Banco Central; refinanciar la deuda con el FMI; usar reservas del BCRA y, si el riesgo país lo permitiera, emitir deuda en Wall Street.
Hasta el momento, Caputo sigue convencido de evitar este último camino y buscar financiamiento en el mercado local, a tasas menores.
Fuente: TN



