Un estudio internacional realizado en España y Dinamarca advierte que la aterosclerosis puede comenzar mucho antes de lo esperado y avanzar de manera silenciosa durante años. La investigación, que incluyó a casi 17.000 adultos, detectó placas en las arterias en uno de cada 13 participantes menores de 30 años.
La aterosclerosis es una enfermedad caracterizada por la acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias. Con el tiempo, estas acumulaciones pueden formar placas que dificultan el flujo sanguíneo y, en determinadas circunstancias, provocar un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV).
El trabajo, denominado REACT DETECT, evaluó a 16.808 personas de entre 18 y 70 años sin antecedentes conocidos de enfermedad cardiovascular. Los resultados mostraron que más del 10% de los participantes de entre 18 y 29 años ya presentaba placas ateroscleróticas, mientras que la proporción aumentaba progresivamente con la edad hasta alcanzar a nueve de cada diez personas entre los 60 y los 70 años.
Los investigadores también observaron diferencias entre varones y mujeres. En los hombres, la presencia de aterosclerosis aumentó entre cinco y diez años antes que en las mujeres, mientras que en estas últimas se registró un incremento más acelerado entre los 40 y los 60 años, coincidiendo con la transición a la menopausia.
Cómo detectar las placas antes de que aparezcan los síntomas
Una de las principales recomendaciones de los especialistas es fortalecer la prevención cardiovascular desde edades tempranas. Entre las herramientas disponibles se encuentran los estudios por imágenes, como el ecodoppler de las arterias carótidas, ubicadas en el cuello, y de las arterias femorales, situadas en la región de las ingles.
Estos estudios permiten identificar placas que podrían pasar inadvertidas en una evaluación convencional. Sin embargo, no están indicados de manera indiscriminada para toda la población: la necesidad de realizarlos debe determinarse con un profesional de la salud, de acuerdo con los antecedentes y los factores de riesgo de cada persona.
La evaluación preventiva también incluye el control de la presión arterial, el colesterol, los triglicéridos, la glucosa y el peso corporal, además de la valoración de los hábitos alimentarios, la actividad física, el tabaquismo y otros factores que influyen en la salud cardiovascular.
La prevención comienza mucho antes del primer infarto
Los especialistas destacan que no es necesario esperar a la aparición de síntomas para comenzar a cuidar la salud de las arterias. Una alimentación equilibrada, la actividad física regular, evitar el tabaco y mantener controles médicos periódicos son medidas fundamentales para reducir el riesgo cardiovascular.
La detección temprana permite identificar a las personas que podrían beneficiarse de intervenciones específicas, incluidos medicamentos cuando están indicados. El objetivo es actuar antes de que la enfermedad provoque complicaciones graves.
Los resultados del estudio fueron publicados en la revista científica The New England Journal of Medicine. Una segunda etapa de la investigación, prevista para el período 2027-2032, buscará determinar si una estrategia preventiva guiada por estudios de imágenes logra reducir los eventos cardiovasculares de manera más eficaz que los métodos actuales basados en la estimación del riesgo.



