La industria metalúrgica argentina cerró 2025 con una nueva caída, consolidando un escenario de crisis que ya se había profundizado el año anterior. La actividad retrocedió 0,9% interanual, pese a que 2024 había terminado con un derrumbe del 12,1%, lo que confirma que el sector no logró revertir la tendencia negativa. En diciembre, la producción volvió a contraerse con una baja del 7,1% interanual y un descenso del 1,3% respecto de noviembre, según datos de ADIMRA.
El impacto se refleja con claridad en el nivel de actividad: la industria metalúrgica opera casi un 20% por debajo de su último pico, en registros similares a los del peor momento de la pandemia. A esto se suma un uso de la capacidad instalada de apenas el 44%, uno de los valores más bajos de la serie histórica, que expone un aparato productivo subutilizado y un contexto marcadamente recesivo para la producción industrial.
La caída fue generalizada en los distintos rubros y cadenas de valor, con retrocesos en autopartes, bienes de capital, fundición, maquinaria agrícola y equipamiento eléctrico, además de un fuerte impacto en sectores vinculados a energía, minería, construcción y consumo final. Desde ADIMRA advirtieron que el avance de las importaciones, el consumo interno debilitado y la falta de expectativas de recuperación mantienen bajo presión a la producción nacional, con efectos directos sobre el empleo industrial, que continúa en retroceso.
Fuente: GN Noticias



