La discusión sobre la baja de la edad de imputabilidad volvió a instalarse en la agenda nacional tras el anuncio del Gobierno de incluir el tema en sesiones extraordinarias. En este marco, el doctor Christian Hoff, referente evangélico, fue entrevistado en la mañana de la RCC y advirtió que el debate es necesario, pero incompleto si se limita a endurecer penas.
“Cada vez que hay un hecho grave cometido por menores, sale el tema… como si cuando no se hablara, el problema no existiera”, señaló.
Hoff describió el escenario actual como una “catástrofe social”, atravesada por el consumo de sustancias desde edades tempranas, la ausencia de familia y la falta de instituciones de contención.


“Menores empiezan a consumir sustancias a partir de los 9 o 10 años… eso daña su capacidad cognitiva y genera conductas delictivas”.
También cuestionó la viabilidad real de bajar la edad si no existen lugares adecuados para alojar y tratar a los adolescentes.
“¿Dónde lo envías? Las cárceles están explotadas… el último instituto de menores data de 1940”.
Si bien reconoció que el delito debe tener sanción, remarcó que el problema no se resuelve solo con castigo:
“La condena hay que aplicarla, pero ¿en qué condiciones? Si no se restaura, va a volver a cometer delitos”.
Finalmente, sostuvo que la Iglesia puede aportar en prevención y contención, aunque admitió que no todas las congregaciones están preparadas para abordar casos complejos de jóvenes ya insertos en la delincuencia.

