La geopolítica internacional sumó este lunes un nuevo capítulo de alta tensión con epicentro en el Ártico, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureciera su postura sobre Groenlandia y dejara entrever un giro más agresivo en su política exterior. El detonante fue su exclusión del Premio Nobel de la Paz, hecho que, según el propio mandatario, lo libera de “pensar únicamente en la paz”.
Groenlandia, el Nobel y un nuevo frente de conflicto
En un mensaje diplomático que generó fuerte repercusión en Europa, Trump cuestionó abiertamente la soberanía de Dinamarca sobre el territorio ártico y reclamó un control total de la isla, estratégica por sus recursos naturales y su ubicación clave frente al avance de Rusia y China. El planteo, que incluyó críticas directas al sistema de propiedad territorial, fue interpretado como una advertencia directa a los aliados de la OTAN.
El conflicto no quedó solo en declaraciones. Desde Washington se deslizó la posibilidad de aplicar aranceles del 10% a países europeos que se opongan a los planes estadounidenses, lo que llevó a la Unión Europea a convocar una cumbre de emergencia y denunciar una maniobra de presión política y económica. En paralelo, el anuncio del envío de aeronaves estadounidenses a una base militar en la isla elevó la preocupación internacional.
La escalada tuvo impacto inmediato en los mercados financieros, donde los inversores reaccionaron con cautela ante el aumento de la inestabilidad global, buscando refugio en activos considerados más seguros. Mientras tanto, desde el gobierno de Groenlandia reiteraron que el territorio “no está en venta” y que no aceptarán condicionamientos externos.
Fuente: GN Noticias



