El Gobierno nacional eliminó desde este jueves los aranceles a la importación de teléfonos celulares, una medida que forma parte de su estrategia de reducción impositiva y apertura comercial. Con la alícuota fijada en 0%, el Ejecutivo busca aumentar la competencia en el mercado y generar una baja sostenida en los precios que pagan los consumidores, facilitando la inclusión digital.
Desde el Ministerio de Economía señalaron que el proceso de reducción arancelaria iniciado en 2025 ya mostró resultados, con caídas de precios de entre 25% y 35% en distintos modelos. En ese marco, el oficialismo estima que la eliminación total del impuesto podría derivar en un descenso adicional cercano al 30%, aunque aclararon que el impacto dependerá de factores como el stock, la demanda y la política comercial de las empresas.


La medida, sin embargo, reavivó el conflicto con la industria electrónica fueguina. Desde la UOM de Río Grande alertaron que la quita de aranceles profundiza la crisis del sector y pone en riesgo miles de puestos de trabajo. El gremio sostuvo que la decisión favorece a los productos importados en detrimento de la producción local y advirtió que no descartan nuevas medidas de fuerza.

