La Argentina atraviesa una marcada transformación demográfica: la tasa global de fecundidad cayó de 2,4 hijos por mujer en 2014 a 1,2 en 2024, lo que representa una reducción del 50% en una década y se ubica por debajo del nivel de reemplazo poblacional, estimado en 2,1 hijos por mujer.
El descenso de la natalidad responde a múltiples factores. Entre ellos aparecen la menor fecundidad adolescente, la postergación de la maternidad, los cambios en los proyectos de vida y las dificultades materiales vinculadas con la vivienda, el empleo y las tareas de cuidado. La edad promedio al momento de tener el primer hijo actualmente es de 29,2 años.
Sin embargo, el fenómeno no implica necesariamente que las personas hayan dejado de querer formar una familia. Según un estudio realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y Voices!, una parte importante de la población tiene menos hijos de los que desearía. Entre las personas que tuvieron menos hijos de los que hubieran querido, el 62% mencionó barreras materiales o relacionadas con los cuidados.
Dentro de ese grupo, el 47% señaló dificultades económicas o financieras, el 29% mencionó desempleo o inestabilidad laboral, el 27% problemas para acceder a una vivienda y el 11% falta de opciones de cuidado infantil.
El informe también muestra diferencias generacionales. Entre las personas de 18 a 24 años, siete de cada diez tienen menos hijos de los que desearían si no existieran condicionantes, aunque en este grupo el dato puede reflejar principalmente una expectativa de tener hijos en el futuro.
Desde el UNFPA señalan que el desafío no debería centrarse únicamente en aumentar la cantidad de nacimientos, sino en reducir las barreras que impiden que las personas puedan concretar sus propios proyectos reproductivos, mediante políticas vinculadas con el acceso a la vivienda, estabilidad económica, cuidados y conciliación entre la vida laboral y familiar.



