La crecida del río Paraná continúa generando complicaciones en el Litoral y obligó a mantener cerrado el paso fronterizo que conecta Ituzaingó, en Corrientes, con Ayolas, en Paraguay, a través de las instalaciones de la represa de Yacyretá.
La medida alcanza tanto a la circulación vehicular como peatonal y fue adoptada por razones de seguridad ante los elevados niveles del río. Según los reportes difundidos este lunes, el cierre se mantendrá, al menos, hasta el viernes 30 de octubre, mientras las autoridades monitorean la evolución de las condiciones hidrológicas.
El escenario está vinculado con las lluvias registradas en distintos sectores de las cuencas de los ríos Paraná, Iguazú y Paraguay, que provocaron un incremento de los caudales y mantienen en alerta a distintas localidades ribereñas.
Preocupación por los niveles de los ríos
La situación en Yacyretá se suma a las complicaciones registradas en otros puntos de la región. El aumento del caudal del río Iguazú y las descargas de las represas ubicadas aguas arriba contribuyen a sostener niveles elevados en el Paraná.
De acuerdo con los reportes hidrológicos, varias localidades de Misiones, Corrientes y Chaco permanecen bajo seguimiento debido a que los niveles del agua alcanzaron o superaron los parámetros de alerta y evacuación.
En la provincia del Chaco, la crecida también genera dificultades para la captación de agua cruda destinada al abastecimiento de Resistencia, mientras los organismos responsables continúan monitoreando el comportamiento del río.
El cierre continuará sujeto a las condiciones del río
La reapertura del cruce internacional dependerá de la evolución de los caudales y de las evaluaciones de seguridad que realice la Entidad Binacional Yacyretá.
Mientras permanezca vigente la restricción, quienes necesiten trasladarse entre Argentina y Paraguay deberán contemplar la interrupción del servicio y consultar las comunicaciones oficiales antes de planificar sus viajes.
Las autoridades mantienen la vigilancia sobre los niveles del Paraná y el resto de los cursos de agua de la región, en un contexto de persistentes lluvias y creciente preocupación por sus efectos sobre las poblaciones ribereñas.



