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Educación

“Ser docente es un privilegio”: la reflexión de Cecilia Polischuk en el Día del Maestro

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Cecilia Polischuk, docente de nivel primario, visitó Ahora Chaco en el marco del Día del Maestro y compartió una profunda reflexión sobre la vocación, los desafíos actuales de la enseñanza y las huellas que los educadores dejan en sus alumnos. “Es un privilegio ser docente”, aseguró.

En el marco del Día del Maestro, Ahora Chaco recibió a la docente Cecilia Polischuk, quien repasó su historia personal con la enseñanza, habló sobre los desafíos que atraviesan actualmente las escuelas y destacó el valor de los vínculos que se construyen entre maestros, alumnos y familias.

Durante la entrevista, Polischuk recordó que desde pequeña tenía una fuerte identificación con la figura de su maestra. “Yo lloraba tanto porque extrañaba a la señorita Laura que me tenían que llevar a la dirección para calmarme”, relató, al recordar a aquella docente de primer grado que, según explicó, marcó profundamente su infancia.

Ese recuerdo también fue parte de su elección profesional. Desde niña jugaba a ser maestra con sus muñecas y, aunque inicialmente intentó estudiar Administración de Empresas, rápidamente comprendió que ese no era su camino.

“Dije: no, esto no es lo mío, quiero ser docente”, contó. Finalmente se formó como profesora de EGB para primer y segundo ciclo y comenzó sus prácticas en la provincia de Buenos Aires.

“Es un privilegio ser docente”

Polischuk aseguró que, pese al cansancio y las dificultades propias de la profesión, entrar a la escuela y encontrarse con sus alumnos renueva diariamente sus fuerzas.

“Yo me paro y veo todos los chicos o el saludo de ellos y digo: gracias, Señor, porque estoy en este lugar”, expresó.

Para la docente, ser llamada “seño” representa mucho más que una denominación. “Más allá de solo ser docente, de tener que ir a dar aprendizaje y tener la responsabilidad de que ellos aprendan, siento un gran afecto con los niños”, explicó.

En ese sentido, relató que incluso alumnos a los que enseñó años atrás continúan acercándose para saludarla, abrazarla o ayudarla a llevar sus elementos de trabajo.

“Algo lindo, algo bueno hice para que ellos se acuerden. Es hermoso. Es una muestra de cariño diaria que un docente tiene”, destacó.

Y resumió: “Para mí es un privilegio ser docente”.

Alumnos que también enseñan

A lo largo de su trayectoria, Polischuk atravesó situaciones que modificaron su manera de comprender la enseñanza. Una de ellas ocurrió mientras trabajaba en un centro complementario de la provincia de Buenos Aires, donde acompañó a un niño que atravesaba una situación de vulnerabilidad.

La docente contó que observaba que el niño llegaba golpeado a la escuela y que, ante la preocupación, decidió acercarse a su familia.

“Me costó mucho porque era mi primera experiencia y uno por ahí sabe que tiene una responsabilidad civil, pero también tiene miedo”, recordó.

Después de conversar con la madre del niño y escuchar su historia, comenzó un proceso de acompañamiento. En una oportunidad, el alumno rompió una zapatilla mientras jugaba al fútbol y tenía miedo de regresar a su casa.

“Ese día era su cumpleaños. Le dije: ‘Te voy a regalar una zapatilla’. Fui y le compramos una zapatilla y se fue contento a su casa”, relató.

Para Polischuk, aquella experiencia le enseñó que detrás de determinadas conductas existen historias y necesidades que deben ser comprendidas.

“Hay situaciones que se repiten. Son distintas personas, pero con la misma situación”, reflexionó.

También destacó la importancia de reconocer cuándo un docente necesita ayuda y recurrir a otros profesionales, como psicopedagogos, equipos interdisciplinarios y las familias.

Los nuevos desafíos dentro del aula

Uno de los temas centrales de la entrevista fue el cambio que observa en los alumnos de hoy.

Según Polischuk, uno de los principales desafíos es captar la atención de los niños.

“Cuesta mucho captar la atención de los niños”, señaló, y explicó que actualmente los docentes deben buscar nuevas estrategias para lograr que los estudiantes escuchen, comprendan y participen.

También mencionó que el comportamiento dentro del aula requiere un trabajo constante. “Antes, cuando la seño explicaba, había uno o dos que charlaban; ahora es más generalizado”, sostuvo.

Sin embargo, lejos de plantearlo únicamente como un problema, consideró que se trata de un desafío al que los docentes deben adaptarse, utilizando diferentes recursos y aprendiendo a conocer las características de cada grupo.

La familia y el acompañamiento son fundamentales

Polischuk también habló sobre la importancia de que las familias acompañen el proceso educativo sin caer en la sobreexigencia.

Explicó que no todos los niños aprenden de la misma manera ni al mismo ritmo y que, en algunos casos, puede ser necesario recurrir a profesionales especializados.

“Mis hijos no todos son iguales y otros necesitan más atención”, explicó.

Para la docente, el acompañamiento familiar puede marcar una diferencia enorme. Como ejemplo, contó el caso de una alumna que presentaba dificultades en el habla y que comenzó a mostrar avances a partir de un mayor acompañamiento de su madre en las tareas escolares.

“Es súper importante el acompañamiento de la familia, más que de cualquier profesional. Pero hay casos donde sí necesitamos un profesional”, sostuvo.

También cuestionó la presión que algunos adultos pueden ejercer sobre los niños al exigirles resultados perfectos.

En contraposición, destacó el valor de transmitirles que equivocarse forma parte del aprendizaje.

Inteligencia artificial: una herramienta que también plantea interrogantes

La conversación también abordó la presencia de la inteligencia artificial en la vida cotidiana de los niños.

Polischuk contó que en primer grado observa principalmente su utilización en canciones, videos y contenidos audiovisuales, mientras que todavía no percibe un uso extendido como herramienta de investigación.

Sin embargo, manifestó preocupación por la posibilidad de que los estudiantes utilicen la IA como una vía rápida para resolver tareas sin desarrollar procesos de búsqueda, lectura y comprensión.

“Yo creo que sí, que reduce mucho sus capacidades”, afirmó.

Según explicó, considera que cuando un niño busca información, lee, interpreta y encuentra por sí mismo una respuesta, el aprendizaje es diferente al que obtiene simplemente copiando una respuesta generada automáticamente.

Más juego, aire libre y menos tecnología

Otro de los puntos destacados por la docente fue la necesidad de recuperar los espacios de juego y actividad al aire libre.

A partir de su experiencia con alumnos de primer grado, observó que los niños disfrutan especialmente los momentos fuera del aula.

“Ellos necesitaban tiempo libre, al aire libre”, contó.

En ese sentido, consideró que los niños de hoy están expuestos a una realidad diferente a la que vivieron generaciones anteriores, donde era habitual salir a jugar con amigos del barrio durante horas.

“La tecnología también ocupa mucho espacio. Todos necesitamos despejarnos, mover nuestro cuerpo y no estar estáticos sentados o acostados”, reflexionó.

Para Polischuk, la escuela puede convertirse también en un espacio donde los chicos recuperen esas experiencias de juego, exploración y contacto con otros.

Ser docente en Chaco: enseñar y acompañar

Consultada sobre lo que significa ser maestra actualmente en la provincia del Chaco, Polischuk habló de una tarea que excede ampliamente la transmisión de contenidos.

“Tenemos una responsabilidad civil con los niños desde el momento en que entran hasta que salen de la escuela, hasta que se los entregamos a los papás”, explicó.

En ese contexto, remarcó que las aulas no son homogéneas y que los docentes deben estar preparados para trabajar con diferentes realidades, capacidades y situaciones familiares.

También destacó la importancia de contar con equipos interdisciplinarios que puedan acompañar a las escuelas.

Desde su experiencia previa en Buenos Aires, señaló que en algunas instituciones los equipos de profesionales forman parte de la estructura cotidiana de las escuelas, mientras que en Chaco considera que sería necesario fortalecer ese acompañamiento.

“Los niños se merecen el amor y el respeto”

Uno de los mensajes más fuertes de la entrevista estuvo dirigido a los propios docentes.

Polischuk reconoció que hay días de cansancio, preocupación y frustración, pero aseguró que el encuentro con los alumnos puede convertirse también en una fuente de renovación.

“Ellos no saben lo que vos estás pasando. Ellos te esperan como la seño”, expresó.

Para ella, la fe ocupa un lugar central en ese proceso. “Para mí la otra fuente es Dios”, afirmó, y explicó que entiende su profesión como una tarea que le fue confiada y que busca ejercer con responsabilidad.

“Quizás yo estoy muy cansada hoy, pero le entrego este día a Dios y le digo: ayudame a cumplir con lo que vos diseñaste para que yo haga en este día”, relató.

La huella que queda después del aula

Al ser consultada sobre qué le gustaría que sus alumnos recuerden de ella cuando sean adultos, su respuesta estuvo lejos de centrarse únicamente en los contenidos académicos.

“Me gustaría que ellos tengan confianza, que hayan aprendido a tener confianza en ellos mismos y a tratarse bien entre ellos”, respondió.

Y recordó una experiencia personal que resume su mirada sobre la enseñanza: cuando una maestra la ayudó a corregir una hoja que había quedado mal hecha y, en lugar de hacerla sentir que había fracasado, la ayudó a transformarla.

“Me di cuenta de que yo lo podía hacer, que yo creía que no lo podía hacer”, contó.

Para Polischuk, ese gesto demuestra que un docente puede corregir mucho más que una tarea.

“Hizo una rectificación no solo de mi cuaderno, sino de mi ser”, expresó.

Finalmente, cuando se le preguntó qué significa hoy para ella la palabra “maestra”, cerró los ojos y respondió con una palabra: “Mamá”.

Luego profundizó: “Para mí es un compromiso, no solamente con la institución, sino un compromiso con Dios”.

Y dejó un mensaje para quienes recién comienzan a transitar la profesión: “Es una profesión muy hermosa. Tenemos el privilegio de estar con los niños”.

“Los niños se merecen el amor y el respeto de las personas que están a cargo de ellos”, sostuvo.

En el Día del Maestro, su reflexión resume una tarea que muchas veces trasciende el aula: enseñar, acompañar, escuchar, contener y ayudar a que cada niño pueda descubrir que es capaz.

Porque, como concluyó Polischuk, detrás de las dificultades también existen recompensas: “Los abrazos, los besos, las cartitas, los dibujitos, las sonrisas. Hay devolución, hay recompensa”.

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